EL GRITO DEL PAPA QUE HIZO TEMBLAR LA PLAZA DE SAN PEDRO: “DETÉNGANSE YA”
- Canal Vida

- 6 oct
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El Pontífice pidió el fin inmediato de la guerra en Gaza, la liberación de los rehenes y una paz que no sea de papel, sino de almas.

Bajo una lluvia leve que caía como lágrimas del cielo, León XIV levantó su voz ante el mundo. Desde el corazón de la Plaza de San Pedro, durante el Ángelus del Jubileo de los Migrantes y del Mundo Misionero, su mensaje no fue diplomático… fue un clamor.
“Sigo profundamente dolido por el inmenso sufrimiento del pueblo palestino en Gaza”, exclamó el Pontífice con voz firme y temblorosa. Su oración se volvió un eco que atravesó los muros del Vaticano y los corazones del mundo.
Pidió un alto el fuego inmediato, la liberación de los rehenes y una paz justa y duradera, no nacida de intereses, sino de compasión. “La humanidad no puede acostumbrarse al horror”, advirtió.

Mientras los peregrinos aplaudían y lloraban, el Santo Padre miró al cielo y añadió: “Que los responsables escuchen el clamor de los inocentes. Cada bomba que cae sobre un niño, cae sobre Cristo mismo”.
Pero su llamado no se detuvo en Gaza. El Obispo de Roma habló de los migrantes que mueren en el mar, de los exiliados que caminan sin nombre, de los niños que rezan el Rosario por la paz. “En primer lugar, siempre, la dignidad humana”, repitió con fuerza, como si cada palabra fuera una campana sagrada.
Condenó el antisemitismo, abrazó al pueblo filipino tras el terremoto y pidió una oración que se transforme en acción. “No hay oración verdadera sin solidaridad, no hay paz si seguimos callando ante el odio.”
Al terminar, subió al papamóvil, bendijo a la multitud y, entre los vítores y lágrimas, la plaza se convirtió en una súplica viva de esperanza.









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