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El Cristo que Convocó a 10 Millones: La Fe Desbordante del Nazareno Negro

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 10 minutos
  • 3 Min. de lectura
Millones de personas caminaron durante más de 30 horas para seguir a una imagen oscura de Cristo. No es folclore ni tradición: es una fe radical que cruza océanos, quema certezas y revela por qué millones creen que este Nazareno obra milagros.
Nazareno Negro México
La fe desborda en los devotos del Cristo Negro.

No fue un concierto. No fue una protesta. No fue un evento político. Fue una marea humana de fe. Casi 10 millones de personas tomaron las calles de Manila para seguir a un Cristo distinto, oscuro, cargando la cruz, sudado, golpeado, amado hasta el límite. El Nazareno Negro volvió a demostrar que, en pleno siglo XXI, la fe no está muerta: arde.


Durante más de 31 horas ininterrumpidas, la imagen de Jesús avanzó lentamente entre cuerpos apretados, pies descalzos, lágrimas, promesas y oraciones gritadas al cielo. No hubo empujones sin sentido: hubo desesperación santa. Porque para millones de filipinos, tocar al Nazareno no es un gesto simbólico: es una necesidad vital.










Un Cristo que llegó del otro lado del mundo

Pocos lo saben, pero esta devoción no nació en Asia. Nació en México.


La imagen del Nazareno Negro fue tallada en madera en el siglo XVII y llevada en 1606 desde tierras mexicanas hasta Filipinas por los misioneros Agustinos Recoletos. Viajó en barco, cruzó océanos, sobrevivió tormentas… y un incendio que lo marcaría para siempre.


Las llamas ennegrecieron su rostro y su cuerpo. No fue restaurado. No fue blanqueado. No fue corregido. Así quedó.Y así fue amado.


Porque para el pueblo creyente, ese Cristo oscuro es más cercano. Es el Cristo que sufrió, que fue quemado, que quedó marcado. Un Cristo que se parece a los pobres, a los descartados, a los que cargan cruces invisibles todos los días.


casa betania

¿Por qué es negro? Porque sufrió

La pregunta aparece siempre: ¿por qué es negro? No es una decisión estética. No es ideología. No es casualidad. Es consecuencia del dolor.


El fuego lo oscureció, como el sufrimiento oscurece la vida. Y lejos de rechazarlo, los fieles vieron en esa advocación marcada un espejo de sus propias heridas. Desde entonces, el Nazareno Negro no dejó de atraer multitudes.


Hoy reposa en la iglesia de Quiapo —santuario del Nazareno Negro—, una basílica menor que late como un corazón espiritual en medio de Manila. Desde allí, cada enero, sale a encontrarse con su pueblo.









La Traslación: una procesión que parece imposible

La fiesta tiene dos momentos: una novena multitudinaria y la Traslación, la procesión más grande de Asia.


Este año fue histórica. Alrededor de 10 millones de personas participaron oficialmente. La procesión duró 31 horas, recorriendo siete kilómetros a paso humano, lento, doloroso, fervoroso.


Miles caminaron descalzos, vestidos con tonos rojizos y terrosos, imitando el color del hábito del Nazareno. Otros se jugaron la vida intentando tocar las cuerdas del carro que transporta la imagen. Algunos lograron subir. Otros solo rozaron la madera. Muchos no tocaron nada… pero lloraron igual.


Porque aquí nadie viene a mirar. Todos vienen a pedir, a agradecer o a sobrevivir.


Pedro Kriskovich

¿Es milagroso el Nazareno Negro?

La Iglesia es prudente. El pueblo no.


Para los fieles, el Nazareno cura, sostiene, levanta, da trabajo, salva matrimonios, devuelve la esperanza. Las historias se multiplican: enfermedades superadas, adicciones dejadas atrás, familias reconstruidas.


No hay espectáculo. No hay marketing. Hay fe cruda.


Los devotos no piden comodidades. Piden fuerza. Y creen —con una convicción que asusta— que Cristo los escucha.



Una fe que desborda al mundo

Mientras en otras partes del planeta se vacían templos, en Filipinas las calles se convierten en catedral. Mientras algunos dudan, millones caminan. Mientras muchos relativizan la fe, otros la juegan todo.


El Nazareno Negro no promete éxito. Promete cruz. Y aun así, 10 millones lo siguieron.

Quizás porque, en el fondo, este Cristo oscuro, herido y cargado de peso se parece demasiado a la humanidad real. Y porque todavía hay pueblos que creen que tocar a Dios puede cambiarlo todo.

El Cristo que Convocó a 10 Millones: La Fe Desbordante del Nazareno Negro

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