¿El Club Olimpia Fue Nombrado por una Santa?
- Canal Vida

- 25 jul
- 4 Min. de lectura
¿Y si el Club Olimpia no fue bautizado por los Juegos Olímpicos… sino por una santa olvidada? Una historia oculta, una fecha sospechosa y una mujer que desafió a un imperio. Lo que nadie te contó, por fin sale a la luz.

¿Olimpia por Grecia… o por Dios? Durante más de un siglo, la historia oficial repitió lo mismo: que el Club Olimpia, fundado en Paraguay el 25 de julio de 1902, debía su nombre a la antigua ciudad griega de Olimpia, sede de los Juegos Olímpicos. Un homenaje a la gloria deportiva, al espíritu competitivo y a las raíces clásicas del deporte moderno.
Pero… ¿y si no fuera así? ¿Y si detrás del nombre “Olimpia” se escondiera otra historia? ¿Una historia más profunda, espiritual y completamente ignorada? Porque resulta que justamente el 25 no es una fecha cualquiera. En el calendario cristiano, ese día se conmemora a santa Olimpia de Constantinopla, una mujer que desafió al poder imperial, protegió a los perseguidos, y dio su vida por la fe. Una santa. Una viuda. Una rebelde de Dios.
Y cada vez son más los que se preguntan si en realidad el nombre del club no fue también un acto de fe.
LA VIUDA QUE ENFRENTÓ EL IMPERIO
Nacida en el año 361 en Constantinopla, en el corazón del Imperio Romano de Oriente, Olimpia fue una mujer de la alta nobleza, prometida a un poderoso gobernador. Pero su esposo murió antes de consumar el matrimonio… y ahí comenzó su verdadera historia.
Ella, en vez de volver a casarse —como se esperaba de una viuda joven y rica— vendió todas sus posesiones y repartió su fortuna entre los pobres. Fundó hospitales, refugios, escuelas, y una casa de acogida para huérfanos.

Fue discípula y fiel colaboradora de san Juan Crisóstomo, el gran patriarca de Constantinopla que fue perseguido y desterrado por el emperador. Además, se convirtió en su sostén espiritual, su defensora y su corresponsal durante los años de exilio. Pagó con el encierro su fidelidad al Evangelio. Fue humillada, despojada de todo y murió en el 408 como mártir de la conciencia.
Su nombre fue inscrito entre las grandes santas del Oriente. Su fiesta litúrgica se celebra cada 25 de julio.

LA COINCIDENCIA QUE NADIE QUIERE EXPLICAR
Ahora, volvamos a Paraguay, año 1902. Un grupo de jóvenes visionarios se reúne para fundar un club deportivo que marcaría la historia: nace el Club Olimpia.
Pero no el 24. No el 26. El 25 de julio. Exactamente el mismo día en que la Iglesia conmemora a Santa Olimpia. Una fecha que, en ese entonces, aparecía en todos los almanaques religiosos de la región, ya que la cultura católica era dominante.
¿Fue simplemente una casualidad? ¿O alguien, en ese grupo fundador, conocía la historia de esa santa tenaz, fuerte y noble?
Tal vez Olimpia fue elegida no solo como símbolo de gloria olímpica, sino también como patrona secreta del club. Una protectora espiritual. Un símbolo de coraje y fe.

UNA SANTA CON LOS COLORES DEL ALMA
Santa Olimpia no fue una mujer débil. Fue fuego, resistencia, dignidad. Y si algo caracteriza a la hinchada franjeada, es precisamente eso: resistencia, pasión, entrega hasta las lágrimas.
¿Acaso no es simbólico que el club que más veces logró el campeonato en Paraguay, que alcanzó la Copa Libertadores, que llevó el nombre del país por el mundo, lleve también el nombre de una santa que desafió a los poderosos y que nunca se rindió?
¿Acaso el club más glorioso del país no merece una historia gloriosa y también… sagrada?

¿UNA PATRONA CELESTE PARA EL CLUB MÁS GLORIOSO?
Hay algunas personas que creen que no fue casualidad. Que la fundación del Club Olimpia el mismo día en que la Iglesia honra a santa Olimpia no es una simple coincidencia… sino una señal. Una señal del Cielo.
¿Y si no fuera solo un nombre? ¿Y si la santa mártir del Imperio Romano fuera, en realidad, la protectora espiritual del club más laureado del Paraguay?
Algunos empezarán a invocarla, y no falta quien jure que aquel histórico título de 1979 se selló con una jugada celestial. La mano de Olimpia... pero no la del jugador. La de la santa.

¿Y SI LA HISTORIA OFICIAL NO ES REAL?
Quizá, por años, la explicación “griega” fue más fácil de aceptar. Más académica. Menos incómoda. Pero en el corazón de Paraguay, donde la fe está tatuada en la piel, las casualidades no existen.
Tal vez sea hora de reescribir la historia. O al menos de preguntarse… ¿y si todo comenzó con una santa?
Santa Olimpia de Constantinopla, ruega por nosotros. Y por el franjeado.









Comentarios