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El Agua que Rompe Cadenas: León XIV y el Bautismo que Te Cambia el Nombre en el Cielo

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 4 días
  • 2 Min. de lectura
El Papa lanzó una advertencia espiritual que muchos ignoran: el Bautismo no es un recuerdo del pasado, sino una fuerza viva que rompe el pecado, cambia la identidad y decide el destino eterno del alma. ¿Lo estás viviendo… o lo olvidaste?
León XIV Bautismo
León XIV indicó que el Bautismo es la luz que libera del pecado y nos acerca a Dios. (Fotografía: Vatican Media)

En la plaza de San Pedro, León XIV puso el foco donde casi nadie mira… y dijo lo que a muchos les sacude el alma: el Bautismo no es un trámite ni una foto familiar. Es un corte real en la historia de una persona. Libera del pecado y nos transforma en hijos de Dios, “por el poder de su Espíritu de vida”. No es un símbolo vacío: es una puerta que se abre. Y cuando se abre, ya no sos el mismo.


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El Papa recordó que la Fiesta del Bautismo del Señor inaugura el Tiempo Ordinario, ese tiempo “de todos los días” donde la fe se prueba en lo concreto: seguir al Señor, escuchar su Palabra e imitar sus gestos de amor al prójimo. En otras palabras: la espiritualidad no se mide por frases lindas… se mide por cómo amás, perdonás y servís.


Y entonces fue al corazón del Evangelio: Jesús entra al Jordán y ocurre lo imposible. Se manifiesta la Trinidad. El Hijo desciende al agua, el Espíritu baja “como paloma”, y el Padre declara: “Este es mi Hijo muy querido”. El Santo Padre lo dijo sin rodeos: Dios no mira el mundo desde lejos. No está al margen de tus aflicciones, ni de tus esperanzas. Entra. Se mezcla con nuestra vida real. Y eso lo cambia todo.









El detalle que más golpea es este: Jesús, el Santo, se hace bautizar “como todos los pecadores”. ¿Por qué? Para revelar una misericordia que no se queda en teoría. El sucesor de Pedro lo resumió con un contraste brutal: Cristo viene “para servir y no para dominar, para salvar y no para condenar”. Carga con lo nuestro… y nos entrega lo suyo: una vida nueva.


León XIV incluso bautizó a niños ese mismo día y lo celebró como un signo vivo: la Iglesia como familia, llamada por nombre y liberada del mal. Y dejó una frase para guardar como antorcha: “En las horas oscuras, el Bautismo es luz; en los conflictos, reconciliación; en la hora de la muerte, la puerta del cielo”.

El Agua que Rompe Cadenas: León XIV y el Bautismo que Te Cambia el Nombre en el Cielo



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