El Actor que Encarnó a Jesús… y Terminó Sanado por Él: La Confesión que Estremece a Hollywood
- Canal Vida

- 5 ene
- 3 Min. de lectura
Interpretar a Jesús no fue solo un papel. Para Jonathan Roumie, protagonista de The Chosen, fue una herida abierta… y una sanación inesperada. Su testimonio revela cómo la Cruz que actuó terminó transformando su fe, su cuerpo y su vida entera.

Durante años, millones vieron a Jesús a través de una pantalla. Pero casi nadie imaginó que, detrás de cámaras, era el propio actor quien estaba siendo transformado. Jonathan Roumie, protagonista de The Chosen (2017- 2026), reveló que interpretar a Cristo no solo cambió su carrera: le sanó heridas profundas que arrastraba desde la infancia.
La confesión llegó en una entrevista íntima con el padre Mike Schmitz, y fue mucho más que una charla promocional. Fue un testimonio crudo, espiritual y, para muchos, incómodo.

UN NIÑO QUE JUGABA A LA CRUZ
A los 12 años, mientras otros chicos soñaban con fama o dinero, Roumie recreaba la Pasión de Cristo en el patio de su casa. Maderas, sangre falsa, una corona improvisada. No era un juego común. Era una obsesión silenciosa. Una semilla que ya estaba plantada.
Marcado por la interpretación de Robert Powell en Jesús de Nazaret, no solo admiraba al personaje: sentía que lo entendía. Y no era casual.
EL DOLOR QUE LO PREPARÓ TODO
Confesó que fue un niño acosado. Burlas, rechazo, humillaciones. Experiencias que lo quebraron, pero que —con los años— le permitieron comprender algo esencial: el dolor del inocente. Ese mismo dolor que Jesús cargó sin responder con odio.
Cuando llegó la serie, no interpretó a un Cristo distante. Encarnó a uno profundamente humano. Y eso tuvo un costo.

LA CRUZ NO FUE SOLO ACTUACIÓN
Durante el rodaje de la sexta temporada, mientras filmaba las escenas más duras, Roumie decidió hacer algo radical: ofrecer su propio trauma como sacrificio. No fue una metáfora. Oró para experimentar “una fracción del sufrimiento de Jesús”.
Y, según sus palabras, Dios respondió.
Antes de rodar en Matera, Italia, se dislocó el hombro derecho —el mismo que debía cargar la viga—. Los clavos usados eran reales. El dolor también. No todo estaba coreografiado. Hubo lágrimas auténticas. Agonía verdadera.

ALGO CAMBIÓ DESPUÉS
Tras esas escenas, Roumie ya no volvió a ser el mismo. Su relación con la fe se profundizó como nunca. Su amor por la Eucaristía creció. Comenzó a comulgar de rodillas y en la lengua, no por tradición, sino por convicción.
“Sentí que debía mostrar una reverencia más profunda”, confesó. No fue marketing. Fue conversión.
CUANDO DIOS USA LA VIDA ENTERA
Mirando hacia atrás, afirma que nada fue casual: ni el acoso, ni los fracasos actorales, ni el dolor físico. Todo lo preparó para interpretar —según sus propias palabras— “al ser humano más compasivo y empático de la historia”.
Interpretar a Jesús no lo hizo famoso solamente. Lo hizo libre. Y quizás ahí esté la clave que incomoda: cuando alguien se acerca demasiado a Cristo —aunque sea actuándolo—, algo inevitablemente se rompe… y algo nuevo nace.
Porque, a veces, no somos nosotros los que representamos a Jesús. Es Él quien nos interpreta a nosotros… y nos sana en el proceso.
El Actor que Encarnó a Jesús… y Terminó Sanado por Él: La Confesión que Estremece a Hollywood
El Actor que Encarnó a Jesús… y Terminó Sanado por Él: La Confesión que Estremece a Hollywood









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