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  • Foto del escritorCanal Vida

Devotos eternos

La Virgen de la Asunción conquista para siempre. Una vez que atrapa con su amor de Madre ese hijo es devoto para toda la vida. Testimonios de amor y admiración de la Patrona cuya imagen data de 1741. Monseñor Adalberto Martínez ingresó para celebrar la festividad con el báculo que utilizó durante 54 años el siervo de Dios Juan Sinforiano Bogarín.
 

Virgen de la Asunción en su tradicional peregrinación náutica. (Fotografía Arzobispado de Asunción)


La Virgen de la Asunción es patrona de la capital del Paraguay y de las Fuerzas Armadas de la Nación. Tiene además rango de Mariscala por la Ley 102 de 1951. Pese a esos títulos, renombres y condecoraciones es una advocación que tiene devotos muy fieles a quienes conquistó para siempre y quienes la recuerdan con cariño, especialmente el día de su festividad, 15 de agosto.


María Cristina Martínez Cano es devota de la Virgen de la Asunción, aseguró, en diálogo con Cristo Hoy hace algunos años, que Ella es su mamita del cielo, su protectora y la de su familia.



LA MADRE SIEMPRE PRESENTE

En la vida de Cristina constantemente está presente la mano de María. Desde pequeña comenzó a vivir la devoción en sus diferentes advocaciones a través a su abuela materna y a su mamá. Pero desde que se casó en 2002 descubrió el gran amor que había detrás de Nuestra Señora de la Asunción, por medio de su participación, en familia, de la misa celebrada en el Oratorio de la Virgen donde bautizó sus hijas y las consagró a María.



Además, cada año, Pilita de Pederzani (tía de su marido, quien es mayordoma de la Virgen) la invitó a participar de las peregrinaciones en honor a la Asunción. Pero esa fe en Ella fue más intensa en el 2010, cuando le detectaron a su bebé de nueve semanas de gestación una condición llamada Espina Bífida. “Con tanta gente conocida y desconocida que oraba por mi bebé y por nosotros, nos pusimos en manos de Dios y dejamos que Él nos guiara en ese camino absolutamente a oscuras. Era estar frente al vacío. Así te sentís cuando te dan una noticia como esa. Literalmente: Al vacío. Pero con fe y solo con fe el Señor nos iba mostrando el camino, la salida, manifestó.


Agregó que varias veces se le acercó gente en nombre de la Virgen que le daba mensajes de que no se preocupara más, de que el bebé estaba bien. “Las piezas sueltas del rompecabezas se comenzaron a armar. Así fue que el 15 de agosto de 2010, durante la procesión de la Virgen, nació Emmanuel José María a las 30 semanas”, recordó Cristina.


Cuando su mamá avisó a Paraguay que Emmanuel estaba naciendo, en ese mismo momento, su suegra, al otro lado del teléfono, casi llorando de la emoción, le contó que estaban en plena procesión de la Virgen de la Asunción. “Esto fue una señal demasiado fuerte para todos nosotros ya que Pilita había colocado la foto de la ecografía del bebé debajo del manto de la Virgen”, manifestó.


“La Virgen de Asunción es mi amor, sé que está conmigo y que siempre intercede por el bienestar de mis hijos y de mi familia, confío en su amor", subrayó Cristina.



APRECIO

Mons. Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, le tiene mucha admiración y aprecio a la Virgen de la Asunción, cariño que nació cuando era niño, en los días previos a su festividad, cuando iba con sus padres y hermanos a la plaza ubicada frente a la catedral de Asunción.


Luego, cuando era cadete del Liceo Militar "Acosta Ñu", el prelado hizo frente al oratorio y no perdió la oportunidad rezarle a la Madre.

Hace algunos años, al ser consultado por el semanario católico Cristo Hoy aseguró que siempre tiene presente a la Virgen de Asunción y recordó que monseñor Ismael Rolón fue quien comenzó a popularizar la devoción realizando peregrinaciones por las calles de la capital y presentándola en las distintas parroquias de la arquidiócesis.



LA PRIMERA IMAGEN

Un 15 de agosto de 1537 un grupo de conquistadores llegó a lo que hoy es Asunción. En vista a que ese día era la festividad de la Asunción de María, decidieron poner su nombre a la ciudad, aunque no contaban con una imagen suya, el fuerte fue levantado y quedó bajo la protección y amparo de esta advocación, según relató la historiadora paraguaya Margarita Durán, en su libro Oratorio de la Virgen de la Asunción.


Asimismo, la escritora indicó que con el trascurrir el tiempo, los vecinos de la ciudad manifestaron el deseo de contar con una auténtica imagen Virgen de la Asunción por lo que el canónigo de la catedral, dr. Alonso Delgadillo y Atienza, encargó una talla en Nápoles (Italia), la que llegó a finales de 1741.


Una vez en Asunción, Delgadillo obsequió la imagen a su sobrina Lorenza, casada con Juan Antonio Zavala para que colocara en el oratorio de su casa y le protegiera en el momento de dar a luz a su primogénito que luego fue el canónigo Juan Antonio Zavala y Delgadillo.



BÁCULO DE LA RECONSTRUCCIÓN MORAL DE LA NACIÓN

En la ceremonia de hoy presidida por el arzobispo de la Santísima Asunción monseñor Adalberto Martínez Flores sucedió un hecho transcendente: el prelado ofició con el báculo que utilizó durante 54 años monseñor Juan Sinforiano Bogarín.


La historia de este objeto se remonta al siglo XIX cuando el Papa León XIII, sabiendo de la situación de pobreza y desolación en la que quedó el país después de la Guerra de la Triple Alianza, y elegir como obispo al joven sacerdote Juan Sinforiano Bogarin, le envió un báculo desarmable bañado en oro con incrustaciones de piedras preciosas.



CURIOSIDADES

- Hasta 1939 la imagen de la Virgen estaba bajo custodia de la familia Zavala Delgadillo. Luego, se la restituyó definitivamente a su oratorio sobre Palma (Panteón de los Héroes).


-A falta de un templo para la titular de la capital, el presidente de la República Francisco Solano López ordenó la construcción de una capilla, la cual se inició el 11 de enero de 1864 bajo la dirección del arquitecto Alejandro Ravizza.


- Según una publicación del historiador Ricardo de Lafuente Machaín, las dos tallas de angelitos que acompañan a la imagen de la Virgen fueron adquiridas por el canónigo Juan Antonio de Zavala y Delgadillo en una subasta de bienes de la Compañía de Jesús, y antes de su muerte, en 1796 donó dichas esculturas para que acompañaran a la patrona de Asunción.

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