“CUENTO CON USTEDES”: EL MENSAJE DE LEÓN XIV PARA UNA IGLESIA QUE SE ATREVE A MIRAR MÁS ALLÁ
- Canal Vida

- hace 7 días
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En el Consistorio, el Papa dijo que necesita a los cardenales para discernir juntos y mirar más allá. Rechazó una Iglesia encerrada en sí misma y pidió audacia, misión y comunión para anunciar el Evangelio en el mundo de hoy.

No fue una frase protocolar. No fue un cierre de compromiso. Fue una confesión pastoral, directa y cargada de sentido eclesial. Al concluir el primer día del Consistorio extraordinario —que concluye hoy—, León XIV miró a los 170 cardenales reunidos en el Vaticano y dijo algo que define el tono de su pontificado: “Siento la necesidad de poder contar con ustedes”.
La escena ocurrió en el Aula Pablo VI, en la noche del 7 de enero, después de horas intensas de trabajo en grupos lingüísticos. El Papa no se sentó como juez ni como gerente. Se presentó como pastor, consciente de que la misión que lleva sobre los hombros no se puede vivir en soledad. “Son ustedes quienes han llamado a este servidor a esta misión”, recordó, dejando en claro que su autoridad nace de una comunión, no de una imposición.
DISCERNIR JUNTOS, CAMINAR JUNTOS
León XIV fue insistente: trabajar juntos, discernir juntos, buscar juntos lo que el Espíritu pide. No habló de planes cerrados ni de recetas mágicas. Habló de un proceso. De un camino. De una Iglesia que no se encierra en sí misma.
Durante esa jornada, los cardenales —divididos en veinte grupos por lenguas— eligieron por amplia mayoría dos de los cuatro grandes temas propuestos para la reflexión: la sinodalidad y el espíritu misionero a la luz de Evangelii Gaudium. La elección no fue casual. Fue una señal.
“Un tema es inseparable del otro”, subrayó el Papa al retomar la palabra. Porque no hay sinodalidad verdadera sin misión, ni misión auténtica sin caminar juntos. Para León XIV, la Iglesia no existe para contemplarse al espejo, sino para anunciar el Evangelio con Cristo en el centro.

UNA IGLESIA QUE NO SE MIRA SOLO A SÍ MISMA
La frase quedó flotando en la sala como un desafío: “Queremos ser una Iglesia que no se mire solo a sí misma, que sea misionera, que mire más allá, a los demás”.
Y fue todavía más lejos. Con una claridad poco habitual, recordó que la razón de ser de la Iglesia no es para los cardenales, ni para los obispos, ni para el clero. Es para proclamar el Evangelio. Todo lo demás —estructuras, debates, documentos— solo tiene sentido si sirve a esa misión.
Por eso agradeció especialmente la elección de Evangelii Gaudium, el texto programático que puso el kerygma en el centro y que, según León XIV, sigue siendo una brújula imprescindible en un mundo cansado de discursos vacíos y hambriento de sentido.
EL CAMINO IMPORTA TANTO COMO EL RESULTADO
Uno de los momentos más reveladores llegó cuando el Papa citó a uno de los secretarios de mesa: “El camino fue tan importante como la conclusión del trabajo”.
León XIV hizo suya esa frase. Para él, este Consistorio no se mide por documentos finales, sino por el testimonio que ofrece a la Iglesia y al mundo: la voluntad de unirse, de hacer el sacrificio del encuentro, de recorrer juntos un camino —a veces largo— para buscar lo que el Espíritu Santo quiere hoy y mañana.
El tiempo, admitió, es breve. Pero el momento es decisivo. “Es muy importante también para mí”, dijo, dejando entrever que este proceso no es una formalidad, sino un verdadero ejercicio de corresponsabilidad pastoral.

“¿HAY VIDA EN NUESTRA IGLESIA?”
En sus palabras finales, León XIV retomó una pregunta que ya había formulado en la Misa de la Epifanía:“¿Hay vida en nuestra Iglesia?”.
Su respuesta fue clara y esperanzada: sí, hay vida. Pero la pregunta sigue siendo necesaria. Porque una Iglesia viva es una Iglesia que da espacio a lo nuevo, que no se esconde detrás del “siempre se hizo así”, que no teme cambiar cuando el Evangelio lo pide.
“El miedo ciega”, advirtió el Papa, citando su homilía. En cambio, el Evangelio libera: hace prudentes, sí, pero también audaces, creativos, capaces de imaginar caminos nuevos. No para traicionar la tradición, sino para hacerla fecunda en el presente.
“QUÉ HERMOSO ES ESTAR JUNTOS EN LA BARCA”
El cierre fue casi una imagen evangélica. Para León XIV, este Consistorio es una de las muchas expresiones donde se puede experimentar la novedad de la Iglesia. Una Iglesia donde el Espíritu Santo sigue vivo y actuante.
“¡Qué hermoso es estar juntos en la barca!”, exclamó. No como una frase poética, sino como una convicción profunda: nadie se salva solo, nadie gobierna solo, nadie discierne solo.
Así, en un mundo fragmentado y polarizado, el Papa dejó una certeza poderosa: la Iglesia que mira más allá no nace de estrategias, sino de una comunión real. Y esa comunión empieza cuando un Papa se anima a decir, sin rodeos: “Cuento con ustedes”.
“CUENTO CON USTEDES”: EL MENSAJE DE LEÓN XIV PARA UNA IGLESIA QUE SE ATREVE A MIRAR MÁS ALLÁ
“CUENTO CON USTEDES”: EL MENSAJE DE LEÓN XIV PARA UNA IGLESIA QUE SE ATREVE A MIRAR MÁS ALLÁ









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