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Cuando el Papa habló en el momento menos esperado… y encendió la Plaza

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 25 ene
  • 2 Min. de lectura
En el Ángelus León XIV habló de decisiones difíciles, momentos oscuros y del riesgo de callar la fe cuando más debería anunciarse. Un mensaje profundamente actual.
Papa León XIV Ángelus 25 01 2026
El Papa León XIV pidió que el miedo no paralice, y que siempre dejarse mover por la fe en el señor. (Fotografía: Vatican Media)

Frente a una multitud reunida en la plaza de San Pedro, León XIV pronunció este domingo 25 de enero un Ángelus que no pasó desapercibido. No fue un mensaje cómodo ni calculado. Fue, más bien, una sacudida espiritual: un llamado a anunciar, decidir y creer cuando todo parece oscuro.


El Papa partió de una escena clave del Evangelio: Jesús comienza a predicar cuando Juan el Bautista acaba de ser arrestado. Es decir, en el peor momento posible. No cuando hay garantías, ni aplausos, ni clima favorable. Justamente allí —subrayó el Santo Padre— Jesús proclama: “El Reino de los Cielos está cerca”. La luz aparece cuando la noche parece cerrarse.


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Desde el balcón de San Pedro, trasladó esa escena a la vida actual. Advirtió que muchas veces, tanto a nivel personal como eclesial, postergamos decisiones, conversiones o anuncios del Evangelio porque “no es el momento”, porque hay resistencias, miedos o circunstancias adversas. Y lanzó una advertencia fuerte: el riesgo no es equivocarse, sino quedar atrapados en la indecisión y en una prudencia excesiva que paraliza la fe.


Pero el mensaje fue aún más lejos. León XIV recordó que Jesús eligió comenzar su misión en Galilea, una región de frontera, multicultural, atravesada por pueblos y creencias distintas. No se encerró. No se protegió. Salió al encuentro. Y allí dejó una clave central de su pontificado: el Evangelio no es para unos pocos, ni para ambientes “puros”, sino para todos.









“El Mesías no excluye a nadie”, insistió el Papa, llamando a los cristianos a vencer la tentación de cerrarse y a vivir la fe como levadura de fraternidad y paz en medio del mundo real, con sus tensiones y diferencias.


Al finalizar, León XIV dejó una imagen que resonó fuerte en la Plaza: cada momento y cada lugar de nuestra vida son visitados por Dios, incluso aquellos que parecen menos favorables. Y pidió a la Virgen María la gracia de una confianza valiente, capaz de avanzar aun cuando no todo está claro.


Un Ángelus que no consoló desde la distancia, sino que empujó a caminar.

Cuando el Papa habló en el momento menos esperado… y encendió la Plaza



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