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El Silencio que Desapareció de la Iglesia… y Nadie Parece Notarlo
Entrar a una iglesia ya no siempre significa entrar en silencio. Algo sagrado se fue perdiendo sin escándalo ni protestas. Nadie lo prohibió. Nadie lo defendió. Pero sin eso, escuchar a Dios se vuelve cada vez más difícil. En una iglesia casi vacía, una sola persona permanece en silencio frente al altar. No hay palabras, no hay gestos grandilocuentes: sólo la espera. Allí donde el ruido del mundo no entra, muchos creen que Dios sigue hablando. Hubo un tiempo —no tan lejano— e

Canal Vida
hace 1 día3 Min. de lectura
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