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Un Grito Verde que Estremeció Asunción

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 30 may
  • 2 Min. de lectura
En el Día Nacional de Lucha contra el Abuso Infantil, Asunción se vistió de verde y de coraje. La caminata del Lazo Verde honró a Felicita Estigarribia y clamó por una niñez sin violencia. Un acto de amor que estremeció la ciudad.
Asuncion
Entre calles humildes, muñecos gigantes y cientos de personas, la Chacarita se convirtió en símbolo de resistencia. La Caminata del Lazo Verde alzó la voz por una infancia libre de abusos, con un grito colectivo que retumbó entre casas, cables y corazones: “Che rete, che mba’e”.  (Fotografía: Facebook / Arzobispado de Asunción)

Hoy, las calles de Asunción temblaron. Pero no por miedo, sino por esperanza. La Séptima Caminata del Lazo Verde volvió a encender el alma de la ciudad con un mensaje urgente y estremecedor: ¡Basta de abuso! ¡Basta de violencia contra nuestras niñas y niños!

Pedro Kriskovich

Organizada por la Pastoral Social Arquidiocesana, el Centro Comunitario Chacarita, Aldeas Infantiles SOS, CODENI y el Programa Abrazo, la movilización atravesó el corazón de la capital paraguaya con pasos firmes, banderas verdes y lágrimas en los ojos. Cada paso, una promesa. Cada pañuelo, un recuerdo.





Porque esta caminata tiene nombre: Felicita Estigarribia. Su memoria se convirtió en símbolo. Su ausencia, en bandera. Su historia, en un llamado colectivo a proteger lo más sagrado: la infancia.


La marcha fue más que una protesta. Fue un acto de amor masivo. Un compromiso entre generaciones. Un desafío al silencio cómplice. “Prevenir es un deber que nos une a todos”, dijeron desde la organización.


Marcha
Con carteles en mano, niñas y niños de la Chacarita marcharon por sus derechos en la Caminata del Lazo Verde. Sus mensajes conmueven y desarman: “No me toques, no me gusta”, “Mi cuerpo es solo mío”, “No me quedo callada”. Una generación que ya no quiere crecer en silencio. (Fotografía: Facebook / Arzobispado de Asunción)

Y mientras el sol caía, los lazos verdes seguían ondeando. Porque una niñez libre de violencia no es un sueño: es una urgencia.


Asunción habló. Y habló fuerte. Ahora, que escuche el mundo.





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