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TRANSMITIR LA FE A LOS NIÑOS EN 2026: UNA MISIÓN HEROICA EN TIEMPOS ADVERSOS

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 6 minutos
  • 2 Min. de lectura
Transmitir la fe a los hijos hoy no es automático ni fácil. En un mundo que ya no cree, los padres enfrentan una batalla silenciosa. La Iglesia recuerda cuatro claves concretas para que la fe no se apague en la próxima generación.
Educar en la fe
Una fe que se transmite sin discursos, en la intimidad del hogar: cuando los padres rezan, leen y viven el Evangelio con sus hijos, la fe deja de ser teoría y se convierte en una experiencia que se aprende mirando, escuchando y compartiendo cada día.

Ser padres nunca fue fácil. Pero transmitir la fe a los hijos en el mundo actual se ha convertido en una verdadera proeza espiritual. En una cultura cada vez más secularizada, con la práctica religiosa en mínimos históricos y un acceso ilimitado a todo tipo de contenidos, educar cristianamente es nadar contracorriente. Y, sin embargo, sigue siendo una misión irrenunciable.


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Hoy muchos padres sienten que luchan solos. No sólo enfrentan un entorno que ya no acompaña la fe, sino que además cargan con las consecuencias de generaciones que, por distintos motivos, no lograron transmitirla con profundidad. En este contexto, la Iglesia vuelve a recordar algunas claves simples, exigentes y profundamente reales.


La primera es el testimonio. Los niños no creen por discursos, sino por lo que ven. Una fe vivida con coherencia, alegría y sacrificio cotidiano habla más fuerte que cualquier catequesis. No se puede transmitir lo que no se vive. Educar en la fe exige padres que sean, ante todo, discípulos reales de Cristo.









La segunda clave es la comunidad. La fe aislada se debilita. En cambio, cuando los niños crecen rodeados de otras familias que viven lo que creen, descubren que seguir a Jesús no es una rareza doméstica, sino un camino compartido, posible y atractivo.


Pedro Kriskovich

La tercera clave son los santos. Lejos de ser figuras lejanas o aburridas, los santos son historias vivas que muestran que la fe transforma la vida real. Sus ejemplos despiertan en los niños el deseo de algo más grande.


Finalmente, asumir la responsabilidad educativa. La Iglesia es clara: los padres son los primeros educadores de sus hijos. No alcanza con delegar. La fe se enseña en casa, con tiempo, presencia y compromiso.


Transmitir la fe hoy es difícil. Pero justamente por eso, es más necesaria que nunca.

TRANSMITIR LA FE A LOS NIÑOS EN 2026: UNA MISIÓN HEROICA EN TIEMPOS ADVERSOS



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