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¿Por Qué en Cuaresma Se Come Pescado y No Carne? El Secreto Que Muchos Repiten… Pero Pocos Conocen

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 18 horas
  • 4 Min. de lectura
Cada Cuaresma millones repiten la misma regla: pescado sí, carne no. Pero pocos conocen el verdadero origen de esta tradición y lo que realmente exige el Catecismo. No es una dieta: es un gesto con siglos de historia y un mensaje incómodo.
Todo tiene su significado: la carne simbolizaba la fiesta y el banquete; y el pescado la humildad. Por eso la Iglesia durante siglos se inclina por un alimento y no por otro para la Cuaresma.
Todo tiene su significado: la carne simbolizaba la fiesta y el banquete; y el pescado la humildad. Por eso la Iglesia durante siglos se inclina por un alimento y no por otro para la Cuaresma.

Cada año, cuando llega la Cuaresma, millones de católicos en el mundo cambian el menú sin pensarlo demasiado: pescado sí, carne no. En restaurantes, hogares y comedores parroquiales aparece el clásico plato sin carne roja. Pero pocos saben realmente de dónde viene esta tradición, qué significa y qué dice el Catecismo sobre ella.


No es una simple costumbre cultural. Tampoco es una dieta espiritual improvisada. Es una señal concreta, antigua y profundamente simbólica.










La Iglesia No Prohíbe “Por Capricho”

La práctica de no comer carne los viernes —especialmente el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo— está vinculada al espíritu penitencial de la Cuaresma. El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2043) recuerda que los fieles están obligados a observar los días de ayuno y abstinencia establecidos por la Iglesia. Y el Código de Derecho Canónico (c. 1251) establece claramente que los viernes de Cuaresma se debe guardar abstinencia de carne.

Pero ¿por qué carne y no pescado?


Históricamente, la carne roja fue considerada un alimento de fiesta, de abundancia, asociado a la celebración y al banquete. Renunciar a ella significaba hacer un sacrificio real, concreto, visible. No era lo más básico: era renunciar a algo valioso.


La abstinencia, por tanto, no es desprecio por la carne, sino un gesto penitencial. Es recordar que el viernes es el día en que Cristo murió en la cruz. Mientras el mundo sigue como si nada, el cristiano detiene el ritmo y ofrece un pequeño sacrificio en memoria de la Pasión.


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¿Y Por Qué el Pescado Sí?

El pescado, en la tradición antigua, era considerado un alimento sencillo, más humilde. Además, tiene un significado profundamente cristiano. En los primeros siglos, el símbolo del pez —Ichthys— era una confesión de fe secreta: “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador”.


Comer pescado en lugar de carne no era solo una solución práctica: era casi una catequesis silenciosa. Recordaba la multiplicación de los panes y los peces. Recordaba a los apóstoles pescadores. Recordaba que seguir a Cristo implica dejar redes y seguridades.


En otras palabras: no es una excepción caprichosa. Es coherencia simbólica.



¿Es Solo una Regla Alimentaria?

Aquí está el punto clave que muchos olvidan: la abstinencia no tiene sentido si no hay conversión interior.


El Catecismo (n. 1438) enseña que los tiempos penitenciales del año litúrgico son momentos fuertes para la práctica de la penitencia, que incluye ayuno, oración y limosna. No se trata solo de cambiar el menú. Se trata de cambiar el corazón.


De nada sirve comer pescado si se mantiene el rencor. De nada sirve evitar la carne si se hiere con palabras. De nada sirve cumplir externamente si por dentro nada se mueve.


La Iglesia propone la abstinencia como una pedagogía espiritual: el cuerpo ayuda al alma. Al privarnos de algo bueno, entrenamos la voluntad y recordamos que no vivimos solo de pan, ni de carne, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.









¿Es Obligatorio Para Todos?

La norma actual indica que la abstinencia de carne obliga a los católicos desde los 14 años en adelante. El ayuno (una comida fuerte al día y dos pequeñas) obliga entre los 18 y los 59 años, el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.


Pero más allá del mínimo legal, la Iglesia invita a ir más profundo. El espíritu no es cumplir “lo justo y necesario”, sino aprovechar la Cuaresma como camino de conversión.


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Más Que un Plato: Una Decisión

En una cultura donde todo se mide por el gusto inmediato y el placer instantáneo, decir “hoy no” es contracultural. La abstinencia rompe el automatismo del consumo. Nos recuerda que podemos elegir. Que no somos esclavos de nuestros deseos.


Y también nos une. Ese viernes sin carne conecta al cristiano de hoy con generaciones enteras que hicieron lo mismo en tiempos de persecución, guerra, pobreza o abundancia. Es un hilo invisible que atraviesa siglos.


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Pescado Sí, Carne No… ¿Y Después?

La gran pregunta no es qué hay en el plato, sino qué hay en el corazón.


La Cuaresma no termina en el mercado ni en la cocina. Termina en la Pascua. El sacrificio prepara la alegría. La renuncia prepara la Resurrección.


Cuando el cristiano renuncia a la carne un viernes, está diciendo algo silencioso pero fuerte: Cristo murió por mí. Y yo, aunque sea en algo pequeño, quiero acompañarlo.


Porque la Cuaresma no es una dieta. Es una dirección. Y todo comienza, incluso, con algo tan simple como elegir pescado en vez de carne.

¿Por Qué en Cuaresma Se Come Pescado y No Carne? El Secreto Que Muchos Repiten… Pero Pocos Conocen

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