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  • Foto del escritorCanal Vida

Perú vestido de morado

Millones de fieles, después de dos años, salieron a las calles para honrar al Señor de los Milagros, Patrono Espiritual de ese país. Historia de una advocación que surgió de un mural pintado por un esclavo angoleño hace más de tres siglos, que supero un terremoto, y que hoy está presente en 22 países.
 

El Señor de los Milagros fue declarado en 2010 Patrono de la Espiritualidad Religiosa Católica de Perú, ley promulgada por el expresidente Alan García. (Fotografía de archivo)


Perú. Octubre. No es un mes más o que pase desapercibido en ese país donde las calles de la capital se visten de morado, color que predomina durante los 31 días.


Allí se respira otro aire, otro clima, la devoción está a flor de piel, cada templo prepara su altar en honor al Patrono de la Espiritualidad Religiosa del Perú, el Señor de los Milagros que, después de dos años de ausencia en las aceras para evitar la propagación del coronavirus, despertó del letargo a millones de fieles que colmaron cada rincón para peregrinar y demostrarle su amor.

 
 

FE VIVIENTE

El pueblo peruano se movilizó durante este mes para demostrar su devoción al “Cristo Morado”, pero principalmente el martes 18 y miércoles 19 miles de feligreses salieron a las calles del centro histórico de Lima durante la procesión católica más popular de país.


Sobre las andas de la imagen se colgaron 300 cordones blancos que pertenecieron a igual número de miembros de la hermandad que murieron durante los dos años de la pandemia.


Procesión que se realiza en Tacna, en conjunto con fieles chilenos. (Fotografía de archivo)



CRISTO SIN PROCESIÓN

La suspensión de la romería de 2020 y 2021 sucede a otra de 1882 durante una guerra contra Chile que arruinó la economía del país en medio de un caos político, según los historiadores.

 
 

EL SEÑOR DEL MURAL

La imagen nació de las manos de un esclavo de Angola en 1650, representa la escena de Cristo en la cruz, fue pintado a temple y con gran devoción para presidir sus reuniones en cofradías para cantar y recordar su tierra natal.


La fe en la advocación cristiana se fue multiplicando a raíz de dos sucesos milagrosos: el primero, un terremoto ocurrido el 13 de noviembre del 1655 que sacudió Lima sin causar daños ni al muro ni a la imagen del Cristo, mientras que destruyó la mayoría de edificaciones. El segundo, la curación milagrosa de un tumor cerebral de uno de los primeros devotos, Antonio León.



En los primeros años de la devoción predominaban las personas de color, quienes iniciaron las reuniones los viernes en la noche, y alumbrados por velas llevaban modestas flores, perfumando el ambiente con sahumerios. Todos al unísono entonaban fervorosas plegarias y cánticos al son de arpas, cajones y vihuelas.


Años después el virrey conde de Lemos, Pedro Antonio Fernández de Castro, prohibió la devoción y ordenó que destruyeran y borrarán la imagen, pero el encargado de hacerlo cuando estuvo frente al Señor de los Milagros sufrió convulsiones y temblores. Lo mismo ocurrió con dos hombres más que veían la imagen más bella cuando estaban cerca y no lograban destruirla. Debido a ella, las autoridades desistieron de la orden y autorizaron su culto.



MAREA MORADA EN LAS CALLES

La primera salida del Señor de los Milagros se realizó luego de que el terremoto del 20 de octubre de 1687 no causara daños al mural de la imagen. Por ello se ordenó la confección de una copia al óleo para que por primera vez saliera en andas por las calles de Pachacamilla (zona de Lima).


Hoy en día las apoteósicas procesiones son multitudinarias y se preparan con muchos meses de anticipación.


Los devotos conformaron la Hermandad del Señor de los Milagros, y allí se dividen en cuadrillas de cargadores, zahumadoras, cantoras y hermanos numerarios.


Millones de personas colman la plaza principal de Lima en honor al Señor de los Milagros. (Fotografía de archivo)


El recorrido de la imagen cargada en andas, se realiza por las principales calles del centro de Lima. Pero también hay procesiones en otras ciudades, donde existen réplicas de la milagrosa imagen.


La salida de este año provocó, como en el pasado, el colapso del tránsito capitalino en medio de una procesión que suele convocar a más personas que un partido de fútbol, un evento político o un concierto de algún cantante famoso.


En los días de procesión centenares de ambulantes venden un dulce de harina llamado “Turrón de doña Pepa”, creado hace tres siglos por una esclava cocinera en agradecimiento a Cristo.

 
 

MUESTRA DE AMOR

Primer museo del mundo dedicado al Señor de los Milagros. (Fotografía de archivo)


La devoción popular al Señor de los Milagros cuenta con un museo en la iglesia Las Nazarenas (centro de Lima).


En los tres pisos del edificio de Jr. Huancavelica 583, cercado de Lima, se concentran 372 años de historia divididos en seis salas que albergan pinturas, esculturas, fotografías e infografías que reflejan a través del arte la fe que mueve a millones de peruanos.


El recorrido, de aproximadamente una hora, comienza frente a la imponente imagen del Cristo Moreno, una réplica de tamaño natural de 4 metros de alto y 2 de ancho de la pintura original de 1650 que está en el altar de la iglesia.



Continuando el camino por la historia del Señor de los Milagros se pasa a una sala en la que mediante un video se explica a los visitantes el sentido de las procesiones. También se aprecian cuadros que pertenecen a la colección del monasterio, todos ellos del siglo XVIII y XIX.


En el siguiente piso una infografía da detalle de la presencia de la advocación en el mundo, la cual abarca 22 países. Asimismo, se explica la historia y fundación del monasterio y de la sagrada imagen pintada por un esclavo angoleño que dio inicio a la devoción.


También en una de las paredes de la sala se da cuenta de los milagros concedidos por el Cristo de Pachacamilla, y en tela se pueden ver las medallas de oro y plata entregadas por los devotos en agradecimiento a los prodigios concedidos.

 
 

Del mismo modo, en otro sector de este piso está la sala “Octubre”, que muestra en la que se describe cómo se vive la salida del Señor dentro y fuera del santuario.


En el último piso, se pueden apreciar muestras de arte sacro, así como algunas de las piezas que fueron adquiridas en 1771 para la inauguración de la iglesia.

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