“No preguntes a la luz, sino al fuego”: el cardenal Fernández pide más humildad en la Iglesia
- Canal Vida

- hace 3 días
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Desde el corazón doctrinal del Vaticano, una advertencia sacudió a la Iglesia. El cardenal Víctor Manuel Fernández pidió frenar la soberbia espiritual, alertó sobre condenas livianas y llamó a recuperar una fe humilde, orante y abierta al misterio de Dios.

No fue una clase académica ni un discurso de protocolo. Fue una advertencia espiritual, pronunciada desde un lugar donde históricamente se escribieron frases que marcaron épocas: el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En la apertura de su Sesión Plenaria, el cardenal Víctor Manuel Fernández pidió algo que, en tiempos de opiniones fuertes y condenas rápidas, suena contracultural: humildad en la Iglesia. Humildad intelectual. Humildad teológica. Humildad humana.
LA MENTE HUMANA NO ABARCA TODO
El prefecto de la entidad arrancó desde una idea simple y profunda: el ser humano puede pensar el mundo, la historia, los orígenes y hasta a Dios… pero no puede comprenderlo todo. Ni siquiera una pequeña parte de la realidad puede entenderse plenamente si se la separa del conjunto. “Todo está conectado”, recordó, y por eso la tentación de creer que “ya entendimos” suele ser el inicio de un error mayor.
CUANDO EL ORGULLO SE DISFRAZA DE VERDAD
El purpurado trazó una línea histórica fuerte: cuando las personas viven demasiado seguras de lo que creen saber, pueden caer en un engaño devastador. Y advirtió que ese engaño estuvo detrás de tragedias humanas justificadas con argumentos falsos o manipulados: desde excesos del pasado hasta catástrofes colectivas en la historia moderna. El mensaje de fondo fue claro: sin conciencia del límite, incluso lo religioso puede deformarse.

EL PELIGRO DE CONDENAR DESDE UN TECLADO
Uno de los puntos más filosos de su meditación fue el mundo digital. Fernández alertó sobre un fenómeno cada vez más visible: en Internet muchos opinan y condenan “como si hablaran ex cathedra”, incluso sin formación seria. Señaló que en blogs y redes se emiten juicios definitivos con una facilidad que no sólo desorienta: hiere, divide y endurece.
EL DICASTERIO TAMBIÉN DEBE MIRARSE A SÍ MISMO
Fernández fue más lejos: admitió que el riesgo de perder amplitud de perspectiva es mayor justamente donde se produce doctrina, se redactan documentos y se emiten correcciones. En un organismo con peso histórico y autoridad, la tentación de achicar la mirada puede crecer. Por eso pidió recuperar un “realismo saludable” inspirado en los grandes sabios y místicos: más escucha, más prudencia, más silencio interior.
VERDAD: SE BUSCA JUNTOS
En sintonía con León XIV, recordó una frase clave: nadie posee la verdad completa; todos debemos buscarla con humildad y en comunión. La Iglesia —subrayó— no puede encerrarse en sí misma. Debe escuchar a Dios y, a la vez, aprender a escuchar a todos, también a las periferias, donde la realidad se percibe desde ángulos que pueden revelar aspectos olvidados.
“NO A LA LUZ, SINO AL FUEGO”
El final fue místico. Citando a san Buenaventura, dejó la imagen más potente: no preguntar a la luz fría, sino al fuego que inflama y transforma. Ese fuego es Dios. Y frente a Él, a veces las palabras sobran. Por eso, cerró invitando a un momento de silencio: no para “ganar” debates, sino para pedir el don que hoy parece escaso en todas partes, incluso dentro de la Iglesia: humildad verdadera.
“No preguntes a la luz, sino al fuego”: el cardenal Fernández pide más humildad en la Iglesia
“No preguntes a la luz, sino al fuego”: el cardenal Fernández pide más humildad en la Iglesia









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