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Los Jóvenes que Sostienen el Mundo: La Explosiva Advertencia de León XIV sobre el Tiempo, la Paz y el Futuro de la Humanidad

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 1 dic 2025
  • 3 Min. de lectura
La advertencia más poderosa del Papa León XIV a los jóvenes sacudió al mundo: “Tienen el don que todos perdimos… el tiempo”. Les pidió soñar donde otros se rinden, construir paz donde hay ruinas y cambiar la historia desde hoy.
León XIV Libano
León XIV emocionado frente a miles de jóvenes. (Fotografía: Vatican Media)

En un planeta que apenas se reconoce en el espejo por lo desfigurado que está —un mundo donde hasta el amor viene con fecha de vencimiento y la esperanza se evapora como humo—, León XIV lanzó una de las frases más impactantes de su pontificado: “¡Ustedes tienen tiempo!”. Lo gritó ante miles de jóvenes reunidos en Bkerké, en las montañas del Líbano, pero el eco rebotó mucho más lejos: se lo dijo a todos los jóvenes del mundo.


Porque, aunque su mensaje nació con el Mediterráneo de fondo, estaba dirigido a cada corazón joven que hoy siente que vive en ruinas.







LA ADEVERTENCIA DEL PAPA QUE PUEDE CAMBIAR UNA GENERACIÓN

El Pontífice habló con crudeza y ternura. Miró a los ojos a muchachos que vienen de países heridos —Siria, Irak, Líbano— y les dijo algo que también vale para Paraguay, Colombia, México, Argentina y Estados Unidos: “Quizá heredaron un mundo desgarrado… pero en ustedes se esconde un don que nosotros los adultos ya no tenemos: el tiempo”.


En una era donde todo se rompe rápido, donde nada echa raíces, donde hasta la fe se vive a las corridas, León XIV recordó que el tiempo es oro, pero también es arma, refugio y arma de construcción masiva de paz.



LA METÁFORA QUE SACUDIÓ EL ENCUENTRO

El Papa comparó a los jóvenes con los cedros del Líbano:—Árboles gigantes, milenarios, capaces de resistir tormentas que derriban civilizaciones.—Una especie que crece hacia el cielo solo si extiende antes sus raíces hacia lo profundo.


Y entonces lanzó su frase más poderosa: “La fuerza de las ramas depende de la fuerza de las raíces. Ustedes son las raíces nuevas de este mundo enfermo”.

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“SEAN LA SAVIA QUE EL MUNDO ESPERA”

Desde un escenario improvisado, frente al Patriarcado Maronita, el Papa habló con una honestidad que desarma: “Tienen tiempo para soñar, organizar y hacer el bien. Ustedes ya están construyendo el futuro. Y tienen algo más fuerte que el odio: el amor que cura las propias heridas mientras sana las de los demás”.


Les pidió que no se resignen al cinismo global, que no se refugien en la cultura del descarte afectivo ni en los vínculos con fecha de caducidad: “No se ama de verdad si se ama por un tiempo limitado. El amor con vencimiento es un amor mediocre”.



UN MENSAJE QUE ATRAVIESA FRONTERAS Y CONTINENTES

Aunque estaba en tierras libanesas, León XIV habló para todos los que respiran, luchan y dudan. Para los jóvenes que cargan mochilas emocionales que nadie ve.Para los que huyen de guerras silenciosas en su interior. Y también para los que creen que ya es tarde, cuando recién están empezando.


“Construyan un mundo mejor que el que encontraron”, pidió. No fue un consejo. Fue una orden. Una orden que retumbó entre banderas vaticanas, libanesas, sirias e iraquíes… pero que hoy sigue resonando en cada ciudad de América.



EL CIERRE QUE DEJÓ AL MUNDO EN SILENCIO

Antes de marcharse, León XIV dio el golpe final:“Tengan tiempo para cerrar los ojos. En el silencio, Dios habla. Y cuando Él habla, la esperanza renace”.


Y entonces lo dijo, como una sentencia escrita en fuego: “Jóvenes del mundo: crezcan vigorosos como cedros y hagan florecer la tierra con esperanza”.


Hoy, 1 de diciembre, su voz sigue viva: El futuro tiene dueños. Y esos dueños son jóvenes…jóvenes que todavía tienen tiempo.




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