León XIV Reveló el Poder Oculto del Canto
- Canal Vida

- hace 6 días
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El Papa estremeció la plaza San Pedro con una homilía explosiva: denunció el “exhibicionismo litúrgico”, reveló el poder espiritual del canto y exigió coros que sostengan al mundo. Su frase final hizo temblar a 60 mil fieles.

En la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, ante más de 60 mil fieles que colmaron la plaza de San Pedro en el Jubileo de los Coros y Corales, León XIV entregó una de las homilías más impactantes de su pontificado. No habló solo de música: habló del alma del mundo, del sentido del dolor, de la misión espiritual de quienes cantan… y del peligro mortal de convertir la liturgia en espectáculo vacío.
No gritó. No necesitó hacerlo. Bastó una frase para congelar el aire: “Dios reina desde el madero”. Y la plaza estalló en un silencio brutal. Porque no hablaba de un rey dorado y triunfante: hablaba de un Rey crucificado, que gobierna mediante un poder que el mundo desprecia, el poder del amor que sangra.
EL CORO QUE PUEDE SALVAR UN MUNDO HERIDO
El sucesor de Pedro sorprendió a todos al declarar que los coros no son decorado, ni una música de fondo, ni un grupo de artistas que “adorna” la misa. Son —dijo con firmeza— una misión espiritual que sostiene a una Iglesia cansada.
“Ustedes no solo cantan —advirtió—:levantan a quienes ya no pueden caminar, consuelan a quienes lloran, inflaman la fe de quienes están apagados”.
Describió a los coros como “pequeñas familias”, frágiles y humanas, que con sus tensiones y dificultades reflejan la misma lucha interior de la Iglesia. Pero también los llamó “un prodigio de armonía” cuando viven en unidad. Y lanzó un desafío que dejó a muchos directores de coro sin aliento: “Si rezan cantando, harán rezar al mundo.Pero si buscan exhibirse, romperán el corazón de la asamblea”.
Una frase que corrió como fuego en redes sociales.

CUANDO EL PAPA HABLÓ DE SAN AGUSTÍN… Y LA PLAZA TEMBLÓ
El momento más intenso de la homilía llegó cuando citó a san Agustín: “Cantar es propio de quien ama”.
Entonces el Papa se detuvo, miró a la multitud y preguntó: “¿Qué canta hoy tu corazón?¿Canta amor, o canta cansancio?¿Canta esperanza, o canta miedo?”.
Miles de peregrinos comenzaron a llorar. No era una pregunta para músicos; era para todos. El Santo Padre exigió que el canto no sea solo técnica. Debe ser alma, sacrificio, acto de entrega.

LA IGLESIA COMO UN CORO QUE AVANZA ENTRE ESPINAS
El Pontífice también recordó que la música no es evasión, sino camino espiritual: “Canta, pero camina”, citó nuevamente de Agustín.
Comparó la vida cristiana con un coro peregrino:
— Que se levanta cuando uno cae.
— Que sigue cantando aunque la noche sea larga.
— Que sostiene la fe de los débiles cuando ya no pueden abrir la boca.
“Somos una Iglesia sinodal —dijo— no porque caminemos juntos, sino porque cantamos juntos”. La frase se hizo viral en segundos.
UNA ADVERTENCIA CONTUNDENTE: “NO MATEN LA LITURGIA”
No todo fue ternura. Hubo un golpe directo: León XIV advirtió a todos los músicos del mundo sobre el riesgo de convertir la liturgia en un show: “No cedan a la tentación del exhibicionismo. El canto no es para ustedes: es para Dios y para su pueblo”.
La plaza respondió con un aplauso largo, casi dolido. Era un llamado de atención global.

EL PAPA QUE PIDIÓ COROS QUE SOSTENGAN AL MUNDO
Antes de concluir, el Papa encomendó a todos a santa Cecilia, “la virgen que cantó incluso cuando le arrancaban la vida”, recordando que la música cristiana nació del martirio.
Y lanzó la frase final que hizo vibrar a toda la Vía de la Conciliazione: “Vayamos con alegría al encuentro del Señor…y que el mundo oiga nuestra fe antes de oír nuestras voces”.
Ese día, la Plaza de San Pedro no solo escuchó música: escuchó un fuego.









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