Las Obras que Pueden Cambiar tu Cuaresma: El Camino Olvidado de la Misericordia
- Canal Vida

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La Cuaresma no es solo dejar carne o redes sociales. Es amar con hechos. Las 7 obras de misericordia corporales pueden transformar tu corazón… y el de otros. Pero pocos las practican realmente. Esta guía puede cambiar tu camino hacia Pascua.

Muchos viven la Cuaresma reduciéndola a una dieta sin carne o a un sacrificio personal. Pero la Iglesia propone algo mucho más radical: amar con gestos concretos. No solo rezar más. No solo ayunar. Sino tocar el dolor del otro.
Son las 7 obras de misericordia corporales. Acciones simples. Revolucionarias. Eternas.
Porque cada vez que se practican, no solo se ayuda a alguien. Se toca al mismo Cristo.
1. DAR DE COMER AL HAMBRIENTO
El hambre no es estadística. Es un rostro. Es una mirada.
Reunir amigos, preparar pequeños kits con frutas, galletas o jugos y entregarlos en la calle no es un acto social. Es un acto espiritual.
Jesús fue claro: “Tuve hambre y me diste de comer”.
Cada bolsa entregada puede convertirse en un encuentro con Él.
2. DAR DE BEBER AL SEDIENTO
La sed no es solo agua. Es supervivencia.
Donar leche en fórmula para bebés en hospitales o casas de acogida puede parecer pequeño. Pero para una madre sin recursos, es alivio inmediato.
Cristo se identifica con los más frágiles. Y la Cuaresma es el momento perfecto para actuar.

3. DAR POSADA AL PEREGRINO
El frío golpea más fuerte cuando no hay techo.
Entregar mantas en centros de acogida o albergues es mucho más que cubrir un cuerpo. Es decirle a alguien: “No estás solo”.
En un mundo indiferente, una manta puede convertirse en abrazo.
4. VISITAR A LOS ENFERMOS
Los hospitales y casas de reposo están llenos de soledad.
Una visita, una canción, una conversación sencilla puede sanar heridas invisibles.
Los enfermos cargan su cruz. Acompañarlos es cargarla con ellos.
5. VISITAR A LOS PRESOS
Pocas realidades generan más rechazo que la cárcel.
Escribir una tarjeta con un versículo bíblico, enviar un mensaje de esperanza a un proyecto de pastoral penitenciaria puede parecer insignificante. Pero para quien vive tras rejas, puede ser luz en medio de la oscuridad.
La misericordia no selecciona. Ama.
6. ENTERRAR A LOS DIFUNTOS
La muerte no es el final.
Visitar una tumba, limpiarla, llevar flores y rezar por el descanso eterno no es nostalgia. Es fe viva en la resurrección.
Y rezar por quienes no tienen quien ore por ellos es uno de los actos más puros de caridad.

7. VESTIR AL DESNUDO
Abrir el armario y donar lo que sobra es fácil.
Pero la verdadera conversión comienza cuando se ofrece también aquello que todavía nos gusta.
Compartir no desde lo que sobra, sino desde lo que duele un poco. Ahí comienza la transformación.
MÁS QUE SOLIDARIDAD
Las obras de misericordia no son filantropía. Son evangelio en acción.
Cada gesto concreto abre el corazón, rompe el egoísmo y nos une a Cristo, que vino “a servir y dar la vida”.
La Cuaresma es el tiempo del regreso a lo esencial. Y lo esencial no es el sacrificio vacío, sino el amor que se vuelve acción.
No se trata de hacer grandes cosas. Se trata de hacer pequeñas cosas con gran amor.
Porque cuando alimentás al hambriento, visitás al enfermo o vestís al que tiene frío, no solo estás ayudando.
Estás tocando las llagas de Cristo. Y esa experiencia no deja igual a nadie.
La pregunta no es si conocemos las obras de misericordia. La pregunta es: ¿Nos animamos a vivirlas?
Esta Cuaresma puede ser distinta. Puede ser más que abstinencia. Puede ser misericordia en movimiento.
Las Obras que Pueden Cambiar tu Cuaresma: El Camino Olvidado de la Misericordia
Las Obras que Pueden Cambiar tu Cuaresma: El Camino Olvidado de la Misericordia









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