LA SEMANA SANTA EMPIEZA CON UN GRITO: ¡PAZ!
- Canal Vida

- hace 2 horas
- 2 Min. de lectura
En pleno inicio de la Semana Mayor, el Papa lanzó un llamado por la paz, recordando a cristianos perseguidos y migrantes muertos en el mar. Un mensaje que sacude conciencias y obliga a mirar el dolor del mundo.

No fue un saludo más. No fue una oración de rutina. Fue un llamado urgente que atravesó la plaza de San Pedro y apuntó directo al corazón de un mundo herido.
En el Ángelus de este Domingo de Ramos, León XIV hizo algo más que rezar: puso nombre al dolor actual. Mientras millones de fieles levantaban palmas recordando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, el Pontífice recordó que hoy hay cristianos que no pueden celebrar… porque están viviendo su propia Pasión.
“Estamos más cerca que nunca de los cristianos de Oriente Medio”, dijo, con una frase que dejó en silencio a la plaza. No es una metáfora. Es una realidad brutal: comunidades enteras que sufren la guerra, que no pueden vivir libremente su fe y que atraviesan, en carne propia, el drama que la Iglesia recuerda en estos días santos.
Y entonces llegó el golpe más fuerte.
El Santo Padre pidió rezar al “Príncipe de la paz”, no como una idea abstracta, sino como una necesidad urgente. Porque —según dejó claro— la guerra no es compatible con el Evangelio. Y el sufrimiento de los pueblos no puede ser ignorado por nadie.
Pero no se detuvo ahí.
Amplió su mirada y llevó el dolor más allá de los campos de batalla. Recordó a los marineros víctimas de la guerra. Recordó a los migrantes que murieron en el mar, especialmente a los que perdieron la vida en los últimos días frente a las costas de Creta.
Y en medio de ese escenario, lanzó una frase que resume todo: “La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz.”
Una frase simple. Pero devastadora.
Porque si todo fue creado para la paz… entonces la violencia no es solo un error humano. Es una traición al plan de Dios.

El mensaje del sucesor de Pedro en este inicio de Semana Santa no fue cómodo. No buscó agradar. Buscó despertar. Recordar que mientras algunos levantan palmas en celebración, otros levantan las manos en súplica.
Y que la fe no puede ser indiferente.

Antes de concluir, confió todo a la Virgen María, invitando a los fieles a dejarse guiar en estos días santos. Pero el mensaje ya estaba sembrado.
La Semana Santa comienza… pero no en calma. Comienza con un grito. Y ese grito es uno solo: Paz.
LA SEMANA SANTA EMPIEZA CON UN GRITO: ¡PAZ!
LA SEMANA SANTA EMPIEZA CON UN GRITO: ¡PAZ!



Comentarios