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LA IGLESIA ABRE SUS PUERTAS… PERO NO SU DOCTRINA

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 5 oct
  • 3 Min. de lectura
El Papa habló con fuerza sobre la comunidad LGBTQ: la Iglesia abre sus puertas a todos, pero sin alterar su doctrina. Misericordia sí, confusión no. Su mensaje encendió al mundo: el Evangelio no se negocia, el amor no se excluye.
León XIV
León XIV incluye pero no negocia.

León XIV volvió a encender el debate global al hablar con claridad sobre uno de los temas más sensibles del siglo XXI: la relación entre la Iglesia y la comunidad LGBTQ. Con su tono pausado pero firme, dejó una marca indeleble: “La Iglesia está abierta a todos, pero no hay cambio de doctrina”.


En una época en la que la palabra “inclusión” parece exigir redefinirlo todo, el Santo Padre trazó una línea luminosa: la misericordia es infinita, pero la verdad no cambia.



“NO SE TRATA DE QUIÉNES SOMOS, SINO DE CÓMO NOS AMAMOS”

Durante su entrevista con la periodista Elise Ann Allen, el Papa criticó la “obsesión occidental” por la sexualidad. “Para algunas personas, toda la identidad se reduce a la identidad sexual —dijo—. Pero para millones en otras partes del mundo, ese no es el centro de su fe ni de su vida”.


León XIV no niega el valor de la diversidad, pero advierte que convertir la orientación sexual en una bandera de identidad religiosa crea divisiones dentro del mismo cuerpo de Cristo. “Todos están invitados —afirmó—. No invito a nadie por su identidad, sino por su humanidad. Sois todos bienvenidos. Conozcámonos, respetémonos”.


La frase suena pastoral, pero encierra una advertencia teológica: la Iglesia no cambiará su enseñanza sobre el matrimonio ni sobre la sexualidad.

Pedro Kriskovich
ENTRE LA COMPASIÓN Y LA VERDAD

En medio de los aplausos y las críticas, el Obispo de Roma subrayó que la Iglesia no juzga a las personas, pero no puede bendecir lo que contradice su enseñanza.


En esa línea, hizo referencia al documento Fiducia Supplicans aprobado por el Papa Francisco, que permite bendecir a las personas, no a las uniones entre personas del mismo sexo. “Bendecimos a las personas, no las situaciones”, explicó León XIV, diferenciando entre el gesto pastoral y el rito litúrgico.


Con palabras firmes, condenó los intentos de “ritualizar” bendiciones que den apariencia de aprobación doctrinal. “No se trata de si estas personas son buenas o malas —dijo—, sino de reconocer que el amor no se reduce al deseo ni al impulso, sino a la entrega verdadera”.


“Dios no rechaza a nadie, pero tampoco cambia su Palabra. El amor de Cristo es para todos… pero el camino sigue siendo el mismo.” (León XIV)

LA FAMILIA, COLUMNA DEL MUNDO

El sucesor de Pedro insistió en que la familia tradicional sigue siendo la célula sagrada de la sociedad. “Una familia es padre, madre e hijos —afirmó—. Allí se aprende a amar, a respetar y a convivir. Si eliminamos ese núcleo, el mundo se desmorona”.


Sus palabras resonaron como una defensa de la “tradición sublime del matrimonio”, un vínculo que la Iglesia sigue considerando sacramento y no contrato.

Casa Betania
“EL EVANGELIO NO SE NEGOCIA”

León XIV no pretende cerrar puertas, sino evitar que la fe se disuelva en el relativismo. Su mensaje fue claro: la Iglesia no excluirá a nadie, pero tampoco cambiará la verdad para agradar a todos.


En un mundo dividido entre etiquetas y polarización, el Papa propone un camino distinto: la caridad sin concesión, la misericordia sin confusión y la fe sin miedo.


Con su habitual serenidad, concluyó: “Dios no rechaza a nadie, pero tampoco cambia su Palabra. El amor de Cristo es para todos… pero el camino sigue siendo el mismo”.



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