“LA GUERRA VUELVE A ESTAR DE MODA”: EL GRITO DE LEÓN XIV ANTE 184 PAÍSES
- Canal Vida
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El Papa lanzó una frase que estremeció a los diplomáticos: “la guerra vuelve a estar de moda”. Denunció el “entusiasmo bélico”, el colapso del diálogo y advirtió que cuando las palabras se rompen, la violencia ya ganó terreno.

En la mañana del viernes 9 de enero, en el Aula de las Bendiciones, León XIV pronunció uno de esos discursos que no están hechos para decorar una ceremonia diplomática, sino para incomodar conciencias. Frente a los embajadores acreditados ante la Santa Sede —representantes de 184 países y organismos internacionales— puso palabras a una sensación global que muchos perciben y pocos se animan a decir en voz alta: “la guerra vuelve a estar de moda”.
No fue una frase suelta. Fue el eje de una radiografía inquietante del mundo actual: tensiones crecientes, conflictos multiplicados, diplomacia debilitada y una cultura política que vuelve a coquetear con la fuerza como si la historia no hubiese dejado cicatrices.
UNA AUDIENCIA “NUEVA” PARA UN MUNDO VIEJO EN SUS VICIOS
El Santo Padre abrió el encuentro con un tono personal: para él era una experiencia inédita, porque hace pocos meses fue llamado a pastorear la Iglesia. Pero esa “novedad” duró poco. Al mirar el panorama internacional, el Papa pareció enfrentarse a un déjà vu moral: una humanidad que repite errores antiguos con herramientas nuevas.
Recordó el Jubileo recién concluido y la muerte de Francisco —“el mundo entero se reunió alrededor de su féretro”— como si quisiera subrayar que la Iglesia también atraviesa un umbral histórico. Y mencionó su viaje a Turquía y Líbano, donde pudo ver la esperanza de los jóvenes, pero también el temblor de regiones que viven al borde del colapso.

CUANDO EL MULTILATERALISMO SE DEBILITA, LA FUERZA SE SIENTA EN LA MESA
El corazón del mensaje llegó cuando denunció la fragilidad del multilateralismo. Según el Obispo de Roma, la diplomacia del diálogo está siendo reemplazada por una diplomacia “basada en la fuerza”, ejercida por potencias, alianzas o grupos que ya no buscan consenso: buscan imponer.
El Papa fue aún más explícito: se rompió el principio instalado tras la Segunda Guerra Mundial que prohibía usar la fuerza para violar fronteras ajenas. Y entonces soltó la frase que se clava como un titular de época: la guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende.
No habló solo de bombas. Habló de mentalidad. De un clima cultural donde el uso de la fuerza vuelve a presentarse como “solución” y la paz se reinterpreta como victoria: dominar al otro para poder dormir tranquilo.
EL DERECHO HUMANITARIO NO ES UN ADORNO: ES EL ÚLTIMO RESTO DE HUMANIDAD
Robert Prevost hizo un llamado directo a respetar el derecho internacional humanitario y advirtió que su cumplimiento no puede depender de intereses estratégicos o “circunstancias”. En otras palabras: no existe guerra “limpia”, pero sí existe guerra que se vuelve monstruosa cuando se normaliza lo inaceptable.
Por eso condenó con firmeza la destrucción de hospitales, infraestructuras energéticas, viviendas y todo lo esencial para la vida diaria. También reiteró la condena de involucrar civiles en operaciones militares “de cualquier manera”. La dignidad humana —dijo— vale más que cualquier interés nacional.

GUERRAS CON NOMBRE Y APELLIDO: UCRANIA, TIERRA SANTA, VENEZUELA… Y EL MAPA QUE ARDE
El discurso no se quedó en teoría. Nombró heridas concretas. Habló de Ucrania y del sufrimiento infligido a la población civil, pidiendo un alto el fuego inmediato y diálogo real. Se detuvo en Tierra Santa: incluso con treguas anunciadas, la crisis humanitaria sigue asfixiando a la población, y la violencia aumenta en Cisjordania.
Mencionó tensiones en el Caribe y la costa pacífica americana; pidió una salida política pensando en el bien común y no en intereses partidistas. Y se refirió a Venezuela, pidiendo respeto a la voluntad popular y protección de los derechos humanos, con una frase que golpea: sin justicia, verdad, libertad y fraternidad, no hay salida.
Luego amplió el foco: Haití, la región africana de los Grandes Lagos, Sudán, Sudán del Sur, indicios de tensión en Asia Oriental, Myanmar devastado y necesitado de acceso justo a ayuda humanitaria. La imagen que queda es clara: el mundo parece un mapa con demasiados puntos rojos encendidos al mismo tiempo.

CUANDO LAS PALABRAS SE ROMPEN, LA GUERRA YA EMPEZÓ
En un giro profundo, advirtió que hoy el lenguaje se vuelve ambiguo, “fluido”, y por eso se vuelve manipulable. Y lanzó una frase que parece escrita para la era de las redes: las palabras se están convirtiendo en un arma para engañar, golpear u ofender.
Si no hay acuerdo sobre el significado de las palabras —si “paz”, “derechos”, “libertad”, “dignidad” se vacían o se redefinen según conveniencia— el diálogo se vuelve imposible. Y cuando no hay diálogo, la fuerza se siente legitimada.
ARMAS NUCLEARES, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y UNA CARRERA QUE NADIE QUIERE ADMITIR
Advirtió sobre el peligro de volver a una carrera armamentista con tecnologías cada vez más sofisticadas, incluso con el uso de inteligencia artificial. Mencionó el nuevo Tratado START, próximo a expirar, como signo de un mundo que podría entrar en una fase más oscura: más armas, más miedo, más disuasión… y menos paz.

EL ANTÍDOTO: HUMILDAD Y VALENTÍA DEL PERDÓN
Al final, León XIV no ofreció un programa político. Ofreció una medicina espiritual y humana: la paz exige esfuerzos pacientes de construcción, vigilancia constante, y una conversión interior. En sus palabras: la construcción de la paz requiere “humildad y valentía”: humildad de la verdad, valentía del perdón.
En un tiempo que aplaude la fuerza, el Papa propuso lo contrario: corazones humildes capaces de decir “basta” antes de que el mundo vuelva a aprender la misma lección con sangre.
Y ahí quedó el mensaje, como una alarma que no debería apagarse: si la guerra está “de moda”, es porque demasiados dejaron de temerle. Y cuando el miedo desaparece, el abismo se vuelve costumbre.
“LA GUERRA VUELVE A ESTAR DE MODA”: EL GRITO DE LEÓN XIV ANTE 184 PAÍSES
“LA GUERRA VUELVE A ESTAR DE MODA”: EL GRITO DE LEÓN XIV ANTE 184 PAÍSES





