“Jesús No Explicó a Dios, Lo Mostró Vivo”: La catequesis de León XIV que sacudió la fe cómoda
- Canal Vida

- hace 1 día
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En su catequesis más profunda, el Papa recordó que la fe no es una idea, sino un encuentro real que transforma la vida y revela quiénes somos ante el Padre.

No fue una clase de teología. No fue una reflexión abstracta. Fue una advertencia suave, pero contundente. En la Audiencia General del miércoles, León XIV pronunció una de las catequesis más profundas y desafiantes de su pontificado: Jesús no vino a hablar de Dios como una idea, sino a revelarlo con su propia vida. Y eso cambia todo.
Ante miles de fieles reunidos en el Aula Pablo VI, retomó la Constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II y puso el foco en una verdad que muchos creyentes olvidaron: Dios no se revela en conceptos, sino en un encuentro. Un encuentro que tiene rostro, historia, voz, manos… y un nombre: Jesucristo.
No una idea, sino una persona
El Papa fue claro: la revelación cristiana no es una suma de doctrinas bien ordenadas, sino un diálogo de alianza. Dios no se presenta como un juez lejano ni como una fórmula para memorizar, sino como Alguien que se acerca, que habla como a amigos, que entra en la historia humana.
“En Jesús —recordó— la verdad íntima de Dios y la verdad de la salvación del hombre resplandecen juntas”. No hay separación. No hay teoría sin vida. Quien mira a Cristo, ve al Padre. Quien entra en la relación de Jesús con el Padre, comienza a conocer a Dios de verdad.
Y aquí aparece el primer golpe espiritual de la catequesis: no se puede conocer a Dios sin entrar en la relación viva que Jesús tiene con el Padre. No alcanza con saber cosas sobre Dios. Hay que dejarse involucrar.

El Dios que se deja ver en lo humano
Uno de los pasajes más fuertes fue cuando insistió en que Jesús revela al Padre con su humanidad, no a pesar de ella. Cada gesto, cada palabra, cada cansancio, cada mirada compasiva, cada milagro, cada silencio… es revelación.
“El Verbo eterno —citó— ilumina a todos los hombres”. Pero lo hace desde un cuerpo real, desde una vida concreta. Por eso, advirtió, cuando se recorta la humanidad de Jesús, también se oscurece la verdad de Dios.
No es posible conocer al Padre rechazando la carne, el sufrimiento, la fragilidad, el tiempo, la historia. Jesús no fue un canal frío de ideas celestes: fue Dios caminando entre los hombres.
Dios nos conoce antes de que lo busquemos
En otro momento central, el Santo Padre recordó algo que incomoda al orgullo espiritual: en Cristo no solo conocemos a Dios, sino que descubrimos que ya éramos conocidos por Él. Antes de que lo nombremos, antes de que recemos, antes de que entendamos.
“Gracias a Jesús —dijo— conocemos a Dios como somos conocidos por Él”. Y ese conocimiento no aplasta: adopta. En Cristo, cada persona descubre su verdadera identidad: hijo, hija, amado, llamado a una vida plena.
No es una fe que humilla. Es una fe que revela quiénes somos realmente.

Jesús no salva solo desde la cruz
Otra afirmación que sacudió fue esta: no solo la muerte y la resurrección de Jesús nos salvan, sino su persona entera. Su nacimiento, su manera de mirar, de tocar, de escuchar, de caminar, de enseñar, de sufrir.
Reducir a Jesús a un transmisor de verdades espirituales es traicionar la Encarnación. La verdad de Dios se comunica en un cuerpo, en un modo concreto de habitar el mundo. Por eso Jesús invita a mirar los lirios, a observar las aves, a confiar en el Padre que cuida incluso lo que parece pequeño.

Una fe que ya no puede ser tibia
El sucesor de Pedro cerró su catequesis con una certeza que es consuelo y desafío a la vez: nada puede separarnos del amor de Dios. Si Dios no se reservó a su propio Hijo, ¿cómo no nos dará todo con Él?
Pero el mensaje quedó flotando como una pregunta incómoda: ¿Estamos siguiendo a una idea religiosa… o a una Persona viva? ¿Conocemos a Dios… o solo hablamos de Él?
Porque si Jesús es verdaderamente la revelación viva del Padre, entonces la fe no puede ser cómoda, ni fría, ni distante. Debe ser encuentro, confianza, abandono.
Y eso —como recordó León XIV— lo cambia todo.
“Jesús No Explicó a Dios, Lo Mostró Vivo”: La catequesis de León XIV que sacudió la fe cómoda
“Jesús No Explicó a Dios, Lo Mostró Vivo”: La catequesis de León XIV que sacudió la fe cómoda









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