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IBA REZANDO EL ROSARIO CUANDO EL TREN SE PARTIÓ: LA MADRE QUE OFRECIÓ SU VIDA Y SALVÓ A SU FAMILIA

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 4 horas
  • 4 Min. de lectura
Iba rezando el Rosario cuando el tren se partió. Murió su madre, pero su familia vivió. Un testimonio que estremece a España y deja una pregunta abierta: ¿puede una oración ofrecida cambiar el destino en medio del horror?
Fiel Madre Accidente Tren España
Fidel junto a su madre, en la última selfie que se tomaron. Nati era muy activa en la parroquia que participaba y también fue catequista.

España todavía intenta comprender el horror. Vagones destrozados, hierros retorcidos, gritos que quedaron suspendidos en el aire. Al menos 41 personas perdieron la vida en uno de los accidentes ferroviarios más dolorosos de los últimos tiempos. Pero, entre los escombros, emergió un testimonio que quebró la frialdad de las cifras y tocó el corazón de todo un país: el de una madre que, según su familia, iba rezando el Rosario en el instante final.


Fidel, vecino de Huelva, perdió a su madre en esa tragedia. Su historia fue contada en el programa Espejo Público (Antena 3), y desde entonces no dejó de circular por redes, parroquias y hogares. No como una crónica más del desastre, sino como un grito espiritual en medio del dolor.









El vagón de la muerte… y el milagro

La familia viajaba en uno de los vagones más afectados, donde se concentraron la mayoría de las víctimas. Todo indicaba que nadie podía salir con vida de allí. Sin embargo, ocurrió lo impensado: el hermano de Fidel, su sobrino y sus dos hijos sobrevivieron.


Sus hijos permanecen hospitalizados, con heridas físicas y una herida invisible que llevará tiempo sanar. Su hermano, Luis Carlos, estuvo atrapado durante una hora y media entre hierros y cadáveres. “Me asfixiaba. Tenía los hierros encima. Con los pies tocaba cuerpos sin vida”, le relató a Fidel. Aun así, sacó fuerzas de donde no había y, con sus propios pies, ayudó a los niños a salir por una ventana.


Los presentadores del programa no dudaron en usar una palabra que muchos evitan: milagro.


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Una fe sembrada en casa

Fidel no duda al explicar por qué cree que su familia vive. Su madre era una mujer profundamente creyente. Participaba en grupos cristianos en Huelva, era cofrade, rociera, y había inculcado la fe a sus hijos desde pequeños. Rezar no era un recurso de emergencia: era una forma de vida.


“Mi madre iba rezando el Rosario en ese momento”, dijo Fidel, con la voz quebrada. Y luego añadió la frase que conmovió a millones: está convencido de que ella ofreció su vida a Dios.


“Estoy seguro de que mi madre le dijo a Jesús: ‘llévame a mí, deja a mis nietos aquí, deja a mi hijo aquí’. Y eso es lo que pasó”, manifestó.


No lo dijo con grandilocuencia. Lo dijo como quien enuncia una certeza que no necesita demostración.








Un fin de semana de amor… antes del golpe

La tragedia fue aún más cruel por el contexto. Ese verano, tras vender un pequeño terreno, la madre de Fidel decidió regalarle algo especial a su familia: un crucero juntos. Como uno de los hijos no podía viajar, ella quiso compensarlo con un gesto inolvidable. Viajó a Madrid con sus nietos —de 9, 10 y 12 años— para ver el musical El Rey León.


Fue un fin de semana luminoso. Risas, fotos, abrazos. Un recuerdo que hoy duele y consuela al mismo tiempo.


El domingo, al regresar a Huelva, todo se quebró. Fidel esperaba noticias normales. En cambio, recibió la llamada de un policía local: habían rescatado a su hija de uno de los trenes siniestrados.


Pedro Kriskovich

El beso que ya no fue

El testimonio se vuelve aún más humano cuando deja la teología y entra en lo cotidiano. Habla de los besos que no dio, de los abrazos apurados, de las visitas breves.


“Muchas veces me iba de casa de mi madre sin darle un beso. Ahora no la puedo oler, no la puedo tocar, no puedo verla hacerse viejita”, dijo. Y lanzó una advertencia que atraviesa a cualquiera: el que pueda abrazar hoy, que lo haga. La vida puede cambiar en un segundo.


Accidente de trenes España Tragedia muertos heridos
La peor tragedia ferroviaria de los últimos años en España dejó, hasta el momento, 43 muertos y más de 100 heridos tras el choque de dos trenes en el sur del país.

Fe probada en el fuego

Fidel no oculta que atraviesa uno de los momentos más duros de su vida. Reconoce que golpes así sacuden incluso la fe más firme. Pero también afirma que es justamente a Dios a quien se aferra ahora.


“Aunque mi madre no se fue como merecía, se quedaron los chicos, que tienen una vida por delante. Mi madre ahora goza de la grandeza del Señor. Es donde Él quiso que esté”, subrayó.


No se siente protagonista de nada. Agradece la solidaridad recibida y destaca algo que la tragedia volvió visible: el rostro más humano de España, capaz de unirse, llorar y acompañar.


En medio del ruido del mundo, una mujer rezaba el Rosario. El tren se partió. Su vida se apagó. Y, para su familia, el cielo se abrió.

IBA REZANDO EL ROSARIO CUANDO EL TREN SE PARTIÓ: LA MADRE QUE OFRECIÓ SU VIDA Y SALVÓ A SU FAMILIA

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