¿ES PECADO NO SENTIR NADA CUANDO REZÁS?
- Canal Vida

- hace 1 día
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Rezan, pero no sienten nada. Y la culpa aparece. ¿Es pecado esa sequedad interior? La Iglesia y los santos dieron una respuesta que pocos conocen. Una nota íntima, directa y necesaria para quienes creen que perdieron la fe.

Hay una confesión silenciosa que millones guardan en el corazón: “Rezo… pero no siento nada”. Y detrás de esa frase suele aparecer otra, todavía más dolorosa: “Tal vez no tengo fe”.
Pero la Iglesia y los santos dicen algo distinto: no sentir no es pecar… y a veces es el inicio de una fe más profunda.
NO SENTIR NO ES PECADO: ES MÁS COMÚN DE LO QUE CREÉS
No hay un “termómetro” emocional para medir si tu oración sirve. La fe no se valida por lágrimas, escalofríos o una paz instantánea. A veces, rezar se siente seco, rutinario, distraído. Y eso no significa que Dios se fue: significa que sos humano.
Vivimos acostumbrados a estímulos rápidos: música, pantallas, likes, adrenalina. Entonces, cuando la oración no “emociona”, pensamos que no funciona. Pero la oración no es entretenimiento: es relación. Y toda relación real tiene días intensos… y días silenciosos.
CUANDO DIOS CALLA… ¿EN REALIDAD ESTÁ TRABAJANDO?
La sequedad espiritual no siempre es castigo. Muchas veces es purificación: Dios te enseña a buscarlo por quién es, no por lo que te hace sentir. El silencio no siempre es ausencia. A veces es una presencia más profunda, que no depende de tus sensaciones.
No estás solo. Santos gigantes atravesaron noches interiores durísimas.
Santa Teresa de Calcuta vivió largos años sin consuelo sensible en la oración, y aun así siguió: amó, sirvió, sostuvo a los más pobres.
San Juan de la Cruz llamó a esto “noche oscura”: no como derrota, sino como camino hacia una unión más pura con Dios.
La santidad no es “sentir mucho”. Es permanecer.

PSICOLOGÍA + MÍSTICA: POR QUÉ TU ORACIÓN PUEDE SENTIRSE VACÍA
Las emociones no son un GPS espiritual confiable. Tu mente puede estar cansada, estresada, cargada de ansiedad, duelo, sobreexigencia. Eso afecta lo que sentís. Pero la mística cristiana lo dice fuerte: la oración más valiosa a veces es la que cuesta. La que no trae premio emocional.
ENTONCES… ¿QUÉ HAGO SI REZO Y NO PASA NADA?
Probá estas claves simples:
Quedate igual: 5 minutos de fidelidad valen más que 30 de emoción.
Repetí una frase corta: “Señor, acá estoy”, “Jesús, confío en Vos”.
No te evalúes: rezar no es rendir examen.
Ofrecé el vacío: “No siento, pero te lo doy igual”. Eso es amor.
EL PELIGRO NO ES NO SENTIR: ES DEJAR DE BUSCAR
El enemigo no es la sequedad. El enemigo es el pensamiento que te susurra: “No sirve”. Porque muchas veces, justo cuando creés que no pasa nada, es cuando Dios está haciendo lo más profundo: ordenando tu interior, rompiendo dependencias, fortaleciendo tu fe.
No sentir nada cuando rezás no te vuelve “menos creyente”. Puede ser el paso hacia una fe adulta: una fe que elige, que insiste, que permanece incluso sin aplausos internos.
La pregunta no es “¿sentí algo?”.La pregunta verdadera es: ¿me quedé con Dios igual?
¿ES PECADO NO SENTIR NADA CUANDO REZÁS?
¿ES PECADO NO SENTIR NADA CUANDO REZÁS?









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