“La Envidia Clerical es una Pandemia”: La Fuerte Advertencia de León XIV a los Sacerdotes
- Canal Vida
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En un diálogo sincero con el clero romano, León XIV lanzó una advertencia inesperada: la envidia también puede enfermar el corazón sacerdotal. Chismes, comparaciones y soledad amenazan la comunión. El Papa pidió conversión urgente antes de anunciar el Evangelio.

En un clima de diálogo sincero y sin discursos edulcorados, León XIV lanzó una de las advertencias más crudas y necesarias al clero romano: dentro de la Iglesia también puede crecer un mal silencioso que destruye vínculos, paraliza la misión y envenena el corazón. Lo llamó sin rodeos: “envidia clerical”.
El encuentro, celebrado el 19 de febrero en el Aula Pablo VI, abordó temas urgentes: jóvenes heridos, inteligencia artificial, cultura postmoderna, ancianidad y enfermedad. Pero hubo un momento que resonó con fuerza especial cuando el Pontífice habló de lo que definió como una verdadera “pandemia” interna.

“Se llama la envidia clerical”, explicó. Y describió la escena con claridad dolorosa: un sacerdote ve que otro es enviado a una parroquia más grande o recibe un encargo más visible. En lugar de alegría fraterna, nace el resentimiento. Aparecen los chismes, las críticas, el distanciamiento. “Se destruye en vez de construir”, sentenció.
La frase más impactante llegó después: “No sé qué es peor: ser enemigo o ser indiferente hacia el otro”. Con estas palabras, León XIV puso el dedo en la llaga de una tentación que no suele mencionarse en público, pero que erosiona lentamente la comunión.
El Papa no se quedó en la denuncia. Ofreció caminos concretos: crear grupos estables de encuentro entre sacerdotes, rezar juntos, estudiar juntos, compartir una comida, tomar la iniciativa cuando la soledad aprieta. “No tengamos miedo de llamar a la puerta del otro”, animó.
En un mundo donde los jóvenes viven hiperconectados pero profundamente solos, donde la inteligencia artificial puede escribir homilías pero no transmitir fe, el Pontífice fue claro: la credibilidad del anuncio depende de la autenticidad del corazón. Y un corazón envidioso no puede evangelizar con libertad.
También habló de los sacerdotes mayores y enfermos, recordando que su oración sigue siendo misión viva. Y advirtió contra la amargura temprana, esa actitud negativa que puede instalarse incluso en quienes aún son jóvenes.
León XIV pidió algo más que eficiencia pastoral: pidió conversión interior. Porque la misión no se sostiene con rivalidades, sino con fraternidad real.
En tiempos de Cuaresma, el llamado fue directo: antes de anunciar el Evangelio al mundo, es necesario sanar el corazón dentro de casa.
“La Envidia Clerical es una Pandemia”: La Fuerte Advertencia de León XIV a los Sacerdotes





