EL PAPA LEÓN XIV: “LOS NUEVOS SANTOS SON EL CORAZÓN QUE VUELVE A LATIR EN UN MUNDO HERIDO”
- Canal Vida

- 20 oct 2025
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En un primer encuentro luego de la multitudinaria canonización, el Papa aseguró que “los santos son la respuesta de Dios a la oscuridad del siglo XXI”. Además, pidió reconciliación, fe viva y esperanza para los pueblos heridos.

En una jornada marcada por lágrimas, aplausos y esperanza, el Papa León XIV reunió en el Aula Pablo VI a miles de peregrinos que llegaron desde todos los rincones del planeta. Aún resonaba el eco de la canonización de los siete nuevos santos cuando el Pontífice pronunció una frase que estremeció el alma de los presentes: “El mundo no necesita héroes… necesita santos que amen hasta sangrar”.
Las palabras del Sucesor de Pedro convirtieron el encuentro en una verdadera cumbre de fe y reconciliación. León XIV, con tono firme y mirada luminosa, llamó a “encender la fe donde otros solo siembran desesperanza”.
Entre los nuevos santos, dos nombres encendieron los corazones latinoamericanos: José
Gregorio Hernández y María Carmen Rendiles, los primeros santos de Venezuela. “Que su intercesión —clamó el Papa— una a su pueblo, dividido por el dolor y la injusticia, y devuelva dignidad a los pobres, a los olvidados, a los que creen que Dios los ha dejado solos”.

SANTOS DE CARNE Y FUEGO
El Papa habló con la fuerza de un pastor que conoce el sufrimiento de su rebaño. Recordó al mártir armenio Ignacio Choukrallah Maloyan, que murió confesando a Cristo ante sus verdugos, y al catequista papú Pedro To Rot, que desafió a los poderes del mundo por amor a su fe. “Ellos no empuñaron armas —dijo León XIV—, solo sostuvieron un rosario, y con eso vencieron al mal”.
También evocó a María Troncatti y Vincenza María Poloni, mujeres de manos heridas que curaron cuerpos y almas entre los olvidados del mundo. Y finalmente, pronunció el nombre de Bartolo Longo, el “exsatanista convertido en constructor del Rosario”, conmoviendo a los presentes: “Nadie está tan lejos de Dios que no pueda volver. Él fue la prueba viviente”.
UNA IGLESIA QUE ARDE DE ESPERANZA
El Pontífice pidió oraciones por la paz en Armenia, por la reconciliación en Venezuela y por la fe en un mundo “que se está quedando sin amor”.“Estos santos son nuestras brújulas. Mientras haya uno solo que crea, el mal no ganará”, dijo.
La multitud respondió con un aplauso interminable. En sus palabras, León XIV no solo canonizó vidas ejemplares, sino que reavivó el fuego dormido de una humanidad que aún necesita creer que la santidad no es un recuerdo, sino una urgencia.
“Vuelvan a casa”, concluyó, “y hagan ruido de bien. Que el mundo vea que todavía hay luz”.










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