EL FRAILE DE GUATEMALA QUE DESAFIÓ A LOS MILITARES… Y CAMINA HACIA LOS ALTARES
- Canal Vida

- hace 7 horas
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Lo torturaron, lo amenazaron y lo mataron. Hoy, la Iglesia confirma que murió por odio a la fe. Guatemala tendrá un nuevo beato: un fraile incómodo, silencioso y fiel hasta el final, en medio de una guerra que quiso callarlo.

Guatemala vuelve a escribir una página de sangre y fe en la historia de la Iglesia. Este 22 de enero, León XIV autorizó oficialmente la beatificación de un fraile guatemalteco cuya vida terminó entre torturas, amenazas y balas. Su nombre: Augusto Rafael Ramírez Monasterio, sacerdote franciscano, mártir y testigo incómodo del Evangelio en tiempos de terror.
La decisión fue anunciada tras la audiencia del Pontífice con el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos. Allí se reconoció oficialmente que el asesinato del fraile fue cometido por odio a la fe. Una expresión breve… pero cargada de historia y dolor.

Augusto Rafael nació en Ciudad de Guatemala en 1937, en una familia profundamente católica. Desde joven eligió el camino franciscano y se formó entre Guatemala, Nicaragua y España. Pero su verdadera escuela fue el sufrimiento del pueblo. En plena guerra civil guatemalteca, cuando defender a los pobres era considerado un crimen, él eligió no callar.
Como párroco y guardián del convento de San Francisco el Grande, en Antigua, se convirtió en refugio de campesinos, perseguidos y olvidados. Ayudó incluso a un guerrillero arrepentido que buscaba acogerse a una amnistía. Ese gesto selló su destino.
Fue detenido, torturado y amenazado. Le exigieron que rompiera el secreto de confesión. Nunca cedió. “Antes morir que traicionar el Evangelio”, fue su respuesta silenciosa.
El 7 de noviembre de 1983, militares lo capturaron nuevamente. Durante un traslado, intentó huir. Lo alcanzaron. Lo mataron. Creyeron haberlo silenciado.
Hoy, más de cuatro décadas después, la Iglesia declara que no murió por política, sino por Cristo. Guatemala tiene un nuevo mártir. Y el mundo, una pregunta incómoda: ¿qué haríamos nosotros si vivir el Evangelio nos costara la vida?
EL FRAILE DE GUATEMALA QUE DESAFIÓ A LOS MILITARES… Y CAMINA HACIA LOS ALTARES









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