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El cardenal que conquistó la televisión… y ahora va camino a los altares

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 22 horas
  • 4 Min. de lectura
El Vaticano dio luz verde a la beatificación del arzobispo Fulton Sheen, el obispo que ganó un premio Emmy predicando el Evangelio por televisión. Su historia mezcla fama, fe, milagros y obstáculos… y ahora está a un paso de los altares.
El arzobispo Fulton J. Sheen, pionero de la evangelización televisiva y una de las figuras católicas más influyentes del siglo XX, está hoy a un paso de los altares tras décadas de espera. Su causa de beatificación estuvo paralizada durante años por disputas legales sobre el traslado de sus restos y por investigaciones vinculadas al contexto de abusos en la Iglesia, aunque nunca se cuestionó su conducta personal. Superados esos obstáculos y reconocido un milagro atribuido a su intercesión, el Vaticano autorizó finalmente el avance hacia su beatificación.
El arzobispo Fulton J. Sheen, pionero de la evangelización televisiva y una de las figuras católicas más influyentes del siglo XX, está hoy a un paso de los altares tras décadas de espera. Su causa de beatificación estuvo paralizada durante años por disputas legales sobre el traslado de sus restos y por investigaciones vinculadas al contexto de abusos en la Iglesia, aunque nunca se cuestionó su conducta personal. Superados esos obstáculos y reconocido un milagro atribuido a su intercesión, el Vaticano autorizó finalmente el avance hacia su beatificación.

Hubo un tiempo en que millones de personas encendían el televisor para escuchar a un obispo hablar de Dios. No de política, no de escándalos, no de teorías complicadas. De Dios. Y lo hacían con la misma expectativa con la que hoy se espera el estreno de una serie. Ese hombre era Fulton J. Sheen, y su historia acaba de dar un giro que conmueve a la Iglesia: el Vaticano autorizó oficialmente su beatificación.


El anuncio, comunicado a la Diócesis de Peoria, en Illinois, confirma que el venerable arzobispo puede ser elevado a los altares tras más de dos décadas de un proceso marcado por milagros, disputas, silencios y una perseverancia casi heroica. Para millones de fieles en Estados Unidos y en el mundo, la noticia no es solo un trámite canónico: es la reivindicación de uno de los evangelizadores más influyentes del siglo XX.









EL OBISPO QUE GANÓ UN EMMY

Fulton Sheen no fue un sacerdote cualquiera. Nacido en 1895 en Illinois, se ordenó en 1919 y desarrolló una carrera eclesiástica brillante que lo llevó a ser obispo auxiliar de Nueva York y luego obispo de Rochester. Pero su fama no nació en las catedrales, sino en los estudios de televisión.


Entre 1952 y 1957, su programa Life Is Worth Living (“La vida vale la pena vivir”) se convirtió en un fenómeno cultural. Con una pizarra, un traje negro y una elocuencia extraordinaria, Sheen hablaba de fe, moral y sentido de la vida ante millones de espectadores. No gritaba, no hacía escándalos, no necesitaba efectos especiales. Solo hablaba… y el mundo lo escuchaba.


El impacto fue tal que el programa ganó un premio Emmy, algo impensado para un religioso en aquella época. Mientras las estrellas de Hollywood dominaban la pantalla, un obispo católico conquistaba el prime time con el Evangelio.


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UN CAMINO LLENO DE OBSTÁCULOS

Su causa de canonización comenzó en 2002. Diez años después, el Papa Benedicto XVI reconoció sus virtudes heroicas y lo declaró Venerable. El proceso parecía avanzar con rapidez cuando en 2014 se aprobó un milagro atribuido a su intercesión: la recuperación inexplicable de un bebé que había nacido sin signos vitales.


Pero el camino hacia los altares se detuvo abruptamente. Surgió una disputa legal por el traslado de sus restos, que permanecían en Nueva York, mientras la diócesis de Peoria pedía su regreso para continuar el proceso. El conflicto se resolvió recién en 2019, cuando sus restos fueron trasladados solemnemente a su ciudad natal.


Ese mismo año, el milagro fue aprobado y la beatificación estaba programada. Sin embargo, nuevas preocupaciones relacionadas con investigaciones sobre abusos en la arquidiócesis de Nueva York obligaron a suspender la ceremonia. Aunque se aclaró que Sheen no estaba implicado en ningún caso, el proceso volvió a quedar en pausa.










UNA ESPERA QUE TERMINÓ EN LUZ

Durante años, la causa permaneció en silencio, pero la devoción popular nunca se apagó. Sus libros siguieron leyéndose, sus conferencias siguieron escuchándose, y muchos fieles continuaron atribuyéndole favores y milagros.


Finalmente, en 2025, el obispo de Peoria presentó personalmente la causa ante el Papa León XIV. Esa gestión abrió el camino definitivo. Ahora, la Santa Sede confirmó que la beatificación puede realizarse, y solo resta fijar la fecha de la ceremonia.


Para la Iglesia estadounidense, este anuncio tiene un peso simbólico enorme. Sheen no fue solo un obispo brillante, sino una figura que supo hablarle al mundo moderno sin perder la profundidad del Evangelio. Mucho antes de YouTube, de los podcasts o de las redes sociales, él ya predicaba a través de la pantalla.



EL "SANTO" DE LA TELEVISIÓN

Su vida terminó en 1979, tras décadas de ministerio, enseñanza y predicación. Pero su influencia no desapareció. Hoy, más de cuarenta años después, la Iglesia se prepara para presentarlo oficialmente como modelo.


El hombre que ganó un Emmy por hablar de Dios podría convertirse pronto en beato. El obispo que convirtió la televisión en púlpito está a un paso de los altares.


Y su historia deja una pregunta incómoda para el mundo actual: si un obispo pudo conquistar la televisión con el Evangelio hace setenta años… ¿por qué hoy nos cuesta tanto hablar de Dios en medio del ruido?

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