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El Abrazo que Sana: el Gesto Más Poderoso que el Mundo Está Olvidando

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura
En un mundo que huye del contacto, el abrazo sigue siendo un acto revolucionario. No es solo afecto: es refugio, fe encarnada y consuelo real. Hoy, el gesto más simple revela una verdad que muchos olvidaron.
Abrazo de amor
El abrazo contiene, es una caricia al alma, es decirle al otro "estoy para vos".

Hoy, 21 de enero, se celebra el Día Internacional del Abrazo. Puede parecer una fecha menor, casi ingenua, en un mundo atravesado por guerras, soledades, pantallas y prisas. Sin embargo, el abrazo es uno de los gestos más profundos, humanos y cristianos que existen. Tan simple, tan antiguo… y tan revolucionario.


Un abrazo no se compra. No se programa. No se finge.


Un abrazo se entrega.









El lenguaje silencioso que dice “estoy acá”

El abrazo es anterior a las palabras. Antes de aprender a hablar, el ser humano aprende a ser abrazado. En los brazos de una madre, de un padre, de un abuelo, descubrimos algo esencial: no estamos solos. El abrazo es refugio cuando todo se derrumba. Es hogar cuando no hay casa. Es certeza cuando la fe tambalea.


Por eso duele tanto la falta de abrazos. Porque cuando faltan los brazos, el corazón se enfría.


Hoy vivimos rodeados de mensajes, likes, emojis y audios, pero cada vez más hambrientos de contacto real. El abrazo no se reemplaza. No se digitaliza. No se edita. Es piel con piel, latido con latido. Es detener el mundo por unos segundos y decir sin palabras: “tu dolor me importa”.


casa betania

El abrazo que protege, el abrazo que sostiene

Hay abrazos que cuidan. El de la familia que rodea al que sufre. El del padre que no sabe qué decir, pero se queda. El de la madre que envuelve el miedo con silencio. El del hermano que aprieta fuerte cuando todo parece perdido.


En esos brazos, muchas veces, Dios actúa sin ruido.


El abrazo no soluciona todo, pero hace posible seguir. No quita la cruz, pero la vuelve compartida. No borra el dolor, pero lo vuelve humano.


Papa Francisco Abrazo
El abrazo que sostiene, que no deja que te derrumbes... El Papa Francisco abraza con amor y consuelo a una madre que perdió a su hijo.

Mirar a los ojos después de abrazar

El verdadero abrazo no termina cuando los brazos se sueltan. Continúa en la mirada. Mirar a los ojos al que sufre después de abrazarlo es reconocer su dignidad. Es decirle: “te veo, no te escondas, no te apures, no estás de más”.


En la fe cristiana, ese gesto es sagrado. Porque Dios no mira desde lejos. Dios se acerca, toca, abraza.



Jesús y el abrazo que rompe barreras

La Biblia no describe abrazos de Jesús como un gesto sentimental, sino como un acto que desafía las normas.


Jesús abrazó cuando nadie lo hacía. Tocó al leproso (Mc 1,41), al intocable, al que debía mantenerse a distancia. Tomó a los niños en brazos y los bendijo (Mc 10,16), cuando el mundo los consideraba insignificantes. Se dejó tocar por la mujer herida y temblorosa (Lc 8,48), sin rechazarla.


Cada uno de esos gestos fue un abrazo encarnado. Jesús no sanó solo con palabras: sanó con cercanía. Porque el amor verdadero no es pasivo. Se acerca. Se involucra. Se deja afectar.









El abrazo al necesitado: cuando amar cuesta

Abrazar al que sufre no siempre es cómodo. A veces huele a dolor. A veces incomoda. A veces exige tiempo, paciencia y silencio. Pero ahí, precisamente ahí, el abrazo se vuelve cristiano.


El abrazo al pobre, al enfermo, al descartado, es una forma concreta de decir: “tu vida vale”. Es la caridad hecha cuerpo. Es la fe bajando del discurso a los brazos.


Pedro Kriskovich

Abrazar es decir “te amo” sin condiciones

Hay palabras que se gastan. “Te amo” puede repetirse sin profundidad. El abrazo, en cambio, no miente. O está, o no está. O se entrega, o se evita.


Abrazar es decir: te amo, te necesito, me quedo, sin apuro, sin explicaciones. En un mundo que empuja a la distancia, el abrazo es resistencia. En una sociedad que huye del dolor, el abrazo es valentía. En tiempos de individualismo, el abrazo es Evangelio.


Hoy, Día Internacional del Abrazo, la invitación es simple y radical: abrazar de verdad. Con el cuerpo, con el alma, con la fe. Porque a veces, el milagro que alguien espera… no llega del cielo, sino de unos brazos abiertos.

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