DEL ANDES AL ALTAR: EL JOVEN QUE FUE CONFIRMADO POR EL PAPA Y HOY TIENE A DIOS EN SUS MANOS
- Canal Vida

- 27 feb
- 4 Min. de lectura
Del silencio de los Andes peruanos al altar: Erlin Pérez fue confirmado de joven por quien hoy es León XIV y acaba de ordenarse sacerdote. Su historia mezcla campo, sacrificio, lágrimas y fe viva. ¿Qué le dijo Dios en ese camino?

Se levantaba a las 4:30 de la mañana. Ordeñaba vacas. Cortaba leña. Caminaba hora y media para ir al colegio. Dormía en el suelo cuando no había cama. Y montaba a caballo tres horas bajo la lluvia para poder confesarse.
Hoy, con 26 años, sostiene la Hostia consagrada entre sus manos temblorosas.
La historia del padre Erlin Pérez Vásquez no parece escrita para estos tiempos. Parece salida de otra época. Pero ocurrió en el Perú profundo, en un pequeño poblado andino llamado Alfombrilla, donde —como él mismo dice— “no hay ni farmacia”.
Nació el 8 de diciembre de 1999, en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Su familia siempre vio en esa fecha un signo. No sabían hasta qué punto.
UN NIÑO ENTRE MONTAÑAS… Y UN LLAMADO QUE NO SE APAGABA
Erlin creció entre ríos, cultivos y caminos de barro. Su padre era profesor. Su madre, ama de casa. Cuatro hermanos compartían techo y sueños.
El sacerdote solo llegaba a su pueblo una vez al año para la fiesta patronal. Una vez al año.
Por eso, cuando tocaba confesarse o comulgar, había que viajar horas hasta la ciudad más cercana. A caballo. Bajo lluvia torrencial. Sin garantías.
Pero ese sacrificio no apagó su fe. La encendió.
A los 12 años ingresó al Seminario Menor Nuestra Señora del Valle, a casi 1.000 kilómetros de su casa. Su padre, con esfuerzo heroico, lo envió allí. “Es como Hogwarts”, le decía para animarlo.
Y aunque no había magia ni varitas, sí había algo más poderoso: oración, disciplina, estudio y silencio interior.
Allí comenzó a tratar a Jesús en serio.
EL DÍA QUE EL FUTURO PAPA LE IMPUSO LAS MANOS
Cuando estaba terminando la secundaria, algo lo inquietaba: no estaba confirmado.
Le dijo a su párroco que el tiempo “se le estaba pasando”. El sacerdote le dio un catecismo y le dijo que estudiara: el entonces obispo de Chiclayo, monseñor Robert Prevost, visitaría un pueblo cercano llamado Uticyacu.
Hora y media en moto. Allí ocurrió algo que años después tendría un peso inmenso.
El obispo Prevost —León XIV— lo confirmó con sus propias manos.
Antes de la Misa, conversó con su padre, don Paco, catequista de la parroquia. Fue un encuentro cercano, sencillo, inolvidable. “Para mí fueuna gracia especial”, recuerda hoy el joven sacerdote.
El muchacho andino que fue confirmado por quien hoy es el sucesor de Pedro… ahora es sacerdote para siempre.

“AHÍ VA EL CURITA”
Cuando anunció que quería ser sacerdote, hubo bromas. “Ahí va el curita que orina agua bendita”, le decían. Otros se santiguaban cuando pasaba.
Pero su padre no se burló. Abrió los brazos y lo abrazó como un oso.
Ese abrazo selló la decisión. En 2017 ingresó al Seminario Mayor. Filosofía. Teología. Latín. Griego. Horarios exigentes. Vida comunitaria. Formación humana.
A las 5:45 todos de pie. Oración. Misa. Estudio. Trabajo. Deporte. Silencio.
Ocho años después, llegó el día.
LA ORDENACIÓN: CUANDO EL CIELO PESA
El 13 de febrero fue ordenado sacerdote en la Prelatura de Yauyos. Cuando el obispo impuso las manos, sintió que el Espíritu Santo penetraba todo su ser. Lloró. No pudo detenerse.
“Sentí que el alma se llenaba completamente”, aseguró.

Al abrir los ojos, tenía frente a sí la imagen de la Virgen María, Madre del Amor Hermoso.
Y dos días después, en su primera Misa, sus manos temblaban: “Tener a Dios en mis manos… el Creador del universo… fue algo que no me imagino”.
El niño que ordeñaba vacas ahora sostiene el Cuerpo de Cristo.
EL SACERDOTE QUE NO QUIERE DECIR “NO” A UNA CONFESIÓN
Hay algo que lo obsesiona.
No quiere repetir una historia que escuchó: la de alguien que se acercó a confesarse y un sacerdote, por apuro, no pudo atenderla. Esa persona no volvió en 30 años. “Lo primero es atenderle. Lo demás puede esperar”, manifestó el joven presbítero que quiere pasar horas en el confesionario, ser sacerdote de oración y llevar almas al cielo.
Y lo dice con una serenidad que desarma.

DEL ANDES AL ALTAR… Y MÁS ALLÁ
En tiempos donde muchos dudan, donde la vocación parece cosa del pasado, un joven nacido en una aldea sin farmacia, que caminaba bajo la lluvia para recibir los sacramentos, fue ordenado sacerdote.
Fue confirmado por quien hoy es el Papa, sostenido por un padre que lo abrazó, moldeado por la montaña, el sacrificio y el silencio.
Y ahora repite una jaculatoria que resume todo su camino: “Jesús, quiero lo que Tú quieras. Quiero quererte más”.
Del Andes al altar. Del barro a la Eucaristía. De un pueblo olvidado… al corazón de la Iglesia.
Y la historia recién comienza.
DEL ANDES AL ALTAR: EL JOVEN QUE FUE CONFIRMADO POR EL PAPA Y HOY TIENE A DIOS EN SUS MANOS
DEL ANDES AL ALTAR: EL JOVEN QUE FUE CONFIRMADO POR EL PAPA Y HOY TIENE A DIOS EN SUS MANOS



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