CÓMO VENCER EL PECADO, SEGÚN SANTO TOMÁS DE AQUINO
- Canal Vida

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Actualizado: hace 2 días
Cuatro pasos concretos, exigentes y olvidados revelan un método espiritual que desafía al hombre moderno y pone al descubierto dónde comienza la verdadera lucha del alma.

En tiempos donde el pecado se disfraza de derecho y la debilidad se celebra como identidad, santo Tomás de Aquino vuelve a hablar con una claridad que atraviesa los siglos. El Doctor de la Iglesia no prometía atajos ni soluciones mágicas: enseñaba un combate real, interior y exigente. Y lo hacía con una convicción contundente: el enemigo más peligroso no está afuera, sino dentro del hombre.
En sus sermones catequéticos, reunidos en el llamado Catecismo Tomista, abordó el décimo mandamiento —“No desearás”— con una advertencia que hoy resulta inquietante: “El enemigo de casa es el más difícil de vencer”. El pecado, decía, tiene raíces profundas. Por eso, vencerlo requiere método, disciplina y gracia.

HUIR ANTES DE CAER
El primer paso es tajante: huir de las ocasiones externas. Alejarse de malas compañías, ambientes tóxicos y estímulos que arrastran al error. Para Tomás, no todo se enfrenta de frente: a veces, la verdadera valentía es saber escapar.
DOMINAR EL PENSAMIENTO
El segundo combate ocurre en la mente. La concupiscencia —ese deseo desordenado que se infiltra en los pensamientos— debe ser frenada antes de despertar. Aquí aparece la mortificación del cuerpo, una palabra olvidada pero decisiva. “Castigo mi cuerpo y lo someto”, recordaba san Pablo.
ORAR PARA QUE EL ESPÍRITU VENZA
El tercer paso es la oración. Para el Doctor Angélico, entre carne y espíritu hay una guerra constante. El ayuno debilita la carne; la oración fortalece el alma. Sin diálogo con Dios, el combate está perdido de antemano.
OCUPARSE PARA NO CAER
Finalmente, advierte contra la ociosidad. El pecado prospera en el vacío. Por eso, recomienda tareas lícitas, trabajo, estudio y compromiso. San Jerónimo lo resumía así: “Aficiónate a la Escritura y no amarás las tendencias de la carne”.
El mensaje es claro: vencer el pecado no es cuestión de discursos, sino de decisiones diarias. Y ese camino, aunque exigente, sigue siendo posible.
CÓMO VENCER EL PECADO, SEGÚN SANTO TOMÁS DE AQUINO
CÓMO VENCER EL PECADO, SEGÚN SANTO TOMÁS DE AQUINO









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