“NO DEVUELVAS EL MAL”: EL GRITO EN UN MUNDO EN GUERRA QUE NADIE QUIERE ESCUCHAR
- Canal Vida

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En un mundo marcado por guerras, odio y venganza, la Iglesia lanzó un mensaje que rompe toda lógica: Cristo no devolvió el mal. Y ahí está la clave que muchos rechazan… pero que puede cambiarlo todo.

En un mundo que parece acostumbrarse a la violencia, donde las guerras se multiplican y el odio se justifica con discursos cada vez más sofisticados, el mensaje que resonó en la basílica de San Pedro este Viernes Santo fue tan simple como perturbador.
No fue político. No fue diplomático.
Fue radical.
Desde la celebración de la Pasión del Señor, presidida por León XIV, la Iglesia volvió a poner sobre la mesa una verdad que incomoda profundamente: el mal no se vence devolviéndolo.
Y sin embargo… eso es exactamente lo que el mundo sigue haciendo.
LA LÓGICA QUE NOS DOMINA… Y NOS DESTRUYE
La homilía fue directa al corazón del problema. Vivimos en una dinámica que se repite sin descanso: alguien hiere, otro responde, y el ciclo continúa. El mal circula, crece, se multiplica… porque siempre encuentra a alguien dispuesto a devolverlo.
No hace falta mirar grandes conflictos para entenderlo. Sucede en la política. En las redes. En las familias.
El impulso es automático: responder, ajustar cuentas, no quedar atrás. Es una reacción casi instintiva, profundamente humana… pero también profundamente destructiva.
CRISTO ROMPIÓ LA CADENA
Frente a esa lógica, la Cruz introduce algo completamente distinto.
No es debilidad. No es resignación. Es una ruptura.
El mensaje central de la celebración fue claro: Jesús no respondió al mal con mal. No negoció su dolor. No devolvió el golpe. En lugar de eso, hizo algo que sigue siendo escandaloso incluso hoy: acogió lo que le sucedía y lo transformó en amor.
Ahí está el punto. No evitó el sufrimiento. Lo atravesó. Y lo convirtió en salvación.
EL “SIERVO” QUE CAMBIÓ LA HISTORIA
La figura del “Siervo del Señor”, anunciada por el profeta Isaías, cobró vida en ese momento. Un hombre que sufre, que es herido, que es rechazado… y que, sin embargo, no responde con violencia.
Ese modelo no encaja en ninguna lógica humana.
Porque el mundo entiende otra cosa: poder, dominio, reacción, control. Cristo, en cambio, introduce una “partitura” completamente nueva, una forma distinta de vivir incluso en medio del dolor más injusto.

UNA MELODÍA QUE CASI NADIE ESCUCHA
El predicador padre Roberto Pasolini, lo describió con una imagen que impacta: la Cruz es como una música diferente que irrumpe en una humanidad acostumbrada a otra melodía.
Una melodía que no grita. Que no se impone. Que no hace ruido.
Pero que insiste.
Es la de quienes eligen no devolver el mal recibido. La de quienes, en silencio, deciden no reaccionar con odio, no endurecerse, no repetir la violencia que recibieron.
LOS QUE CAMBIAN EL MUNDO… SIN QUE NADIE LOS VEA
En medio de un escenario global dominado por la confrontación, puso el foco en algo que casi nunca se valora: las personas que, sin protagonismo, sostienen otra lógica.
Hombres y mujeres que cargan heridas sin volverse duros. Que sufren injusticias sin volverse violentos. Que eligen el bien incluso cuando parece inútil.
No aparecen en titulares. No generan trending.
Pero mantienen abierta la posibilidad de un mundo distinto.
LAS “ARMAS” QUE NADIE RECONOCE
Uno de los momentos más fuertes de la homilía fue la advertencia sobre las armas que todos llevamos.
No solo las de guerra.
También las invisibles.
Las palabras que hieren. Las actitudes que destruyen. Los gestos que enfrían las relaciones.
Esas armas no matan cuerpos… pero vacían vínculos, rompen la confianza y destruyen lentamente la posibilidad de amar.
Y por eso el llamado fue contundente: deponerlas.

UNA PROPUESTA QUE DESCOLOCA AL MUNDO
El mundo busca soluciones en la política, en la economía, en la fuerza. Pero la Cruz propone algo que parece insuficiente… hasta que se comprende en profundidad.
La salvación no viene de imponer. Viene de servir.
No de dominar. Sino de entregarse.
No de vencer al otro. Sino de transformar el mal desde adentro.

EL DESAFÍO QUE NADIE QUIERE ACEPTAR
Este mensaje no es fácil. No es cómodo. No es popular. Porque implica renunciar a algo que todos sentimos como natural: la necesidad de responder, de defenderse, de devolver lo recibido.
Pero el Viernes Santo deja una pregunta que no se puede esquivar: ¿Y si la única forma real de romper la violencia… es dejar de alimentarla?

LA CRUZ COMO RESPUESTA
En un tiempo donde incluso el nombre de Dios se usa para justificar guerras, la Iglesia vuelve a señalar otro camino. No desde la teoría, sino desde una imagen concreta: un hombre en la cruz que, en lugar de odiar, ama.
Ahí está la diferencia. Y ahí está el desafío. Porque en un mundo que reacciona… Cristo propone algo infinitamente más difícil: Responder con amor.
Incluso cuando duele. Incluso cuando parece imposible.
“NO DEVUELVAS EL MAL”: EL GRITO EN UN MUNDO EN GUERRA QUE NADIE QUIERE ESCUCHAR
“NO DEVUELVAS EL MAL”: EL GRITO EN UN MUNDO EN GUERRA QUE NADIE QUIERE ESCUCHAR



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