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León XIV Sacudió al Mundo: Paz, Pobreza y la Virgen… o Nada

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 5 días
  • 3 Min. de lectura
El Papa estremeció con un mensaje que desafía al mundo dividido: fraternidad real, servicio radical a los pobres y un amor a la Virgen capaz de sostener cualquier cruz. Un llamado urgente que nadie esperaba… pero todos necesitan oír.
León XIV
León XIV indicó que se debe vivir según el Evangelio. (Vatican Media)

En una mañana que quedará grabada en la memoria espiritual del mundo, León XIV lanzó desde el Vaticano un mensaje que atravesó como un rayo cada rincón polarizado de nuestra época. No habló de diplomacia. No habló de política. Habló del Evangelio… pero como pocas veces se escucha: directo, provocador y cargado de una urgencia que parecía venir del mismo Corazón de Cristo.


Frente a los participantes del 215º Capítulo General de los Siervos de María —una orden nacida de una amistad casi imposible entre siete hombres que eligieron seguir a Dios “sin fundador”—, dejó caer tres órdenes que, más que consejos, sonaron como un llamado al combate espiritual: fraternidad, servicio y un amor radical a la Virgen.

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“EL MUNDO ESTÁ DIVIDIDO... USTEDES DEBEN ENTRAR DONDE DUELE”

Con una fuerza poco habitual incluso para él, describió el planeta como un campo de batalla donde los hombres se desgarran por riqueza, raza, religión, ideología y heridas que no sanan. Y en medio de ese caos, señaló a los servitas —y por extensión, a toda la Iglesia— con una frase que estremeció la sala: “Donde la humanidad está más rota… allí los quiere Cristo”.


Asimismo, recordó que sus siete fundadores no aparecieron en un palacio, sino en un hospital lleno de pobres, enfermos y mujeres al borde del abandono. Desde ese lugar, dijo, aprendieron que la paz no se proclama: se sirve, y que la fraternidad no es una idea… sino un sacrificio.


 “Sólo quien permanece junto a la Cruz puede llevar paz al mundo.” (León XIV)


“ESCUCHEN EL GRITO DE LOS POBRES... DONDE ELLOS LLORAN, HABLA DIOS”

El sucesor de Pedro elevó el tono al referirse a uno de los pilares de la vida servita: el dolor humano. Su mensaje fue tan crudo como luminoso: “El grito de los pobres es un kairos: un momento santo donde descubren lo que el Señor les ha dado”.


No fue una metáfora. El Pontífice pidió literalmente volver a tocar las llagas, volver a servir a los migrantes, los presos, los enfermos, los descartados… porque allí, dijo, Cristo sigue crucificado. Y dejó una advertencia: el Evangelio sin pobres se muere; la fe sin servicio se vacía.


León XIV
León XIV indicó que la fe si obras, sin servicios es la nada misma. (Fotografía: Vatican Media)
“SIN MARÍA... NO PODRÁN SOSTENER NINGUNA CRUZ”

Cuando mencionó a la Virgen, el ambiente cambió. El vicario de Cristo habló de los servitas como “especiales enamorados de María”, y los desafió a renovar una devoción mariana firme, teológica, profunda y real.


Recordó que María —la que nunca huyó— permaneció junto a la Cruz cuando todo el mundo se escapaba. Y lanzó una frase que cayó como sentencia: “Sólo quien permanece junto a la Cruz puede llevar paz al mundo”.

Pedro Kriskovich
EL MENSAJE FINAL QUE HIZO TEMBLAR CORAZONES

Antes de despedirse, dejó un último golpe al alma: “El mundo no necesita cristianos perfectos… necesita cristianos presentes donde el hermano sangra”.


Y bendijo a los servitas —y a todos los presentes— con un ruego que sonó más a mandato: “Sean signos vivos de fraternidad, servicio y misericordia. Todo lo demás es ruido”.


Un mensaje que no deja indiferente… y que exige decidir de qué lado del Evangelio queremos estar.



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