León XIV: “La Esperanza No es Evasión, es Decisión”
- Canal Vida

- 27 ago
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En la catequesis más fuerte de su pontificado, el Papa recordó que Jesús no huyó del dolor, sino que eligió amar hasta el final. La esperanza no es evasión: es decisión de fe y entrega total.

En la catequesis de la Audiencia General del 27 de agosto, León XIV estremeció a los presentes en el Aula Pablo VI con una imagen poderosa: Jesús no fue arrestado como un fugitivo débil, sino que se adelantó libremente hacia quienes venían a capturarlo. “¿A quién buscan?”, preguntó en el huerto de los Olivos, consciente de lo que le esperaba.
El Santo Padre explicó que ese gesto no es resignación, sino una proclamación de libertad: Cristo se entrega por amor, el amor más grande, capaz de transformar la hora más oscura en luz de salvación.
LA PUERTA ESTRECHA DEL AMOR
León XIV desarmó a quienes confunden la fe con ritos vacíos. No basta rezar, no basta comulgar si el corazón permanece cerrado. Jesús nos enseña que la verdadera esperanza no es evasión, sino decisión valiente de amar hasta el final, incluso cuando el dolor parece insoportable.
En un mundo obsesionado con escapar de la cruz, el Papa recordó que el cristianismo no consiste en huir, sino en atravesar la puerta estrecha del Evangelio, donde el amor gratuito vence al egoísmo y abre a la vida eterna.

EL “SOY YO” QUE HACE TEMBLAR AL MUNDO
Cuando Jesús pronunció “Soy yo”, los soldados cayeron al suelo. Para Obispo de Roma, esas palabras revelan que Dios mismo se manifiesta en la injusticia y la soledad, donde todo parece derrumbarse. Allí resuena la esperanza que no se rinde: la luz que no puede ser derrotada por ninguna tiniebla.
LA ESPERANZA QUE NACE DE LA ENTREGA
El sucesor de Pedro subrayó que Jesús no buscó salvarse a sí mismo, sino liberar a sus discípulos. En esa entrega se revela el misterio cristiano: perder la vida por amor no es fracaso, es fecundidad. Como el grano de trigo que muere y da fruto, Cristo demuestra que solo lo que se dona florece.

UN MENSAJE A LOS CREYENTES DE HOY
León XIV advirtió: cuántas veces defendemos proyectos y seguridades, y terminamos vacíos. La lógica de Dios es distinta: solo el amor gratuito tiene poder de regenerar. Con la imagen del joven que huyó desnudo y luego reaparece vestido de blanco para anunciar la Resurrección, el Papa nos invitó a creer que, incluso despojados, podemos renacer con esperanza.
EL GRITO FINAL DE LEÓN XIV
El Pontífice concluyó con un llamado que estremeció: “En la vida no es necesario tenerlo todo bajo control. Basta elegir cada día amar con libertad”. Esa es la verdadera esperanza que sostiene al mundo, incluso en la oscuridad de la prueba.
Esta catequesis no fue una lección fría, sino un grito profético de resistencia espiritual: cuando todo se derrumba, la esperanza cristiana no huye, decide amar.









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