León XIV advierte: “Si perdemos el rostro y la voz, perdemos al hombre”
- Canal Vida

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El Papa alertó al mundo digital: se puede perder al ser humano. En la Jornada Mundial de las Comunicaciones pidió custodiar lo humano frente a la inteligencia artificial.

En el marco de la 60º Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, León XIV pronunció uno de los mensajes más fuertes, profundos y proféticos de su pontificado. No habló de técnicas ni de modas digitales. Habló del alma humana. Habló del rostro, de la voz, de la identidad. Y lanzó una advertencia que resuena como una alarma espiritual en tiempos de inteligencia artificial: si no custodiamos lo humano, la tecnología puede vaciarnos por dentro.
Con palabras cargadas de densidad teológica y humana, recordó que el rostro y la voz no son simples datos, sino signos sagrados. Son el lugar donde se manifiesta la persona. Donde ocurre el encuentro. Donde nace la relación. “El rostro y la voz —afirmó— nos han sido dados por Dios, que nos creó a su imagen y semejanza”. No somos algoritmos ni estadísticas. Somos llamados por nuestro nombre.
EN RIESGO DE DESAPARECER
El Santo Padre fue directo: la revolución digital no es solo un desafío técnico, es una crisis antropológica. El problema no es qué puede hacer la máquina, sino qué estamos dejando de hacer nosotros. Cuando la tecnología simula voces, imita emociones, fabrica rostros y suplanta relaciones, no solo invade los ecosistemas informativos: entra en el corazón mismo de lo humano.
ALGORITMO QUE DOMINA AL SER HUMANO
El Obispo de Roma puso el dedo en una herida profunda: los algoritmos diseñados para captar atención están premiando la emoción rápida, la indignación fácil y el pensamiento superficial, mientras debilitan la reflexión, el silencio y la escucha.
Así se crean burbujas de consenso, trincheras de polarización y sociedades incapaces de dialogar. En ese contexto, confiar ciegamente en la inteligencia artificial como si fuera un “oráculo” o una “amiga omnisciente” puede erosionar nuestra capacidad de pensar, discernir y crear.

LA DESPERSONALIZACIÓN MONOPOLIZADA
Uno de los pasajes más impactantes del mensaje fue la advertencia sobre la simulación de relaciones. Hoy, dijo el Pontífice, ya no sabemos si hablamos con una persona real o con un bot. Los sistemas de IA, cada vez más afectivos y personalizados, pueden convertirse en arquitectos invisibles de nuestras emociones, especialmente de los más vulnerables.
Cuando sustituimos el encuentro con el otro por un espejo que nos devuelve solo lo que queremos oír, perdemos la posibilidad de la amistad verdadera.
Asimismo, no evitó otro tema delicado: el poder concentrado en pocas manos. Un pequeño grupo de empresas controla algoritmos capaces de orientar comportamientos, moldear opiniones y hasta reescribir la historia. Incluso —advirtió— la historia de la Iglesia. Todo esto, muchas veces, sin que las personas sean conscientes. El riesgo no es menor: vivir en realidades fabricadas, donde la verdad se diluye y la confianza social se rompe.
ALIANZA HOMBRE Y TECNOLOGÍA
Pero el mensaje no fue apocalíptico. Fue exigente, sí, pero también esperanzador. El sucesor de Pedro propuso una alianza posible entre humanidad y tecnología, fundada en tres pilares: responsabilidad, cooperación y educación.
Responsabilidad de las plataformas, de los desarrolladores, de los legisladores y de los medios. Cooperación entre todos los sectores de la sociedad. Y educación, especialmente en alfabetización digital, mediática y en inteligencia artificial, para formar personas libres, críticas y conscientes.
CUIDAR AL SER HUMANO
“El rostro y la voz deben volver a decir la persona”, afirmó el vicario de Cristo. Custodiar la comunicación es custodiar al ser humano. En un mundo que corre el riesgo de silenciar la voz interior y borrar el rostro real, León XIV recordó una verdad esencial: sin humanidad, no hay progreso; sin verdad compartida, no hay paz; sin encuentro, no hay futuro.
Un mensaje incómodo. Profundo. Necesario. Y, sobre todo, una llamada urgente a no entregar lo más sagrado: nuestro rostro, nuestra voz, nuestra alma.
León XIV advierte: “Si perdemos el rostro y la voz, perdemos al hombre”
León XIV advierte: “Si perdemos el rostro y la voz, perdemos al hombre”









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