La Virgen que No Descansa: El Retablo que Recorre el Mundo y Enciende Milagros
- Canal Vida

- 22 nov
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Un retablo que no descansa y una Madre que camina: la Virgen de Coromoto recorre el mundo llevando consuelo, milagros y esperanza. Su paso por Asís, en pleno Jubileo, desató lágrimas, conversiones y un renovado fuego mariano.

Hay imágenes que se veneran… y hay imágenes que caminan. La Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, está recorriendo el mundo como si el cielo hubiese decidido salir de misión.
Un retablo sencillo, pero vivo, que se mueve entre países, ciudades y corazones, despertando lágrimas, conversiones y una devoción que parece renacer donde pisa.
UN SIGNO QUE VIAJA, TOCA Y CONMUEVE
Impulsado por el Apostolado Mundial de la Virgen de Coromoto, este retablo peregrino no es solo una obra religiosa: es un mensajero. Es, como dicen sus custodios, “un signo tangible de fe y esperanza” en tiempos en que la fe parece asediada por la desesperanza.
Alberto Barrios, uno de los guardianes de esta misión, lo explicó con una frase que estremeció a Asís: “María es el camino seguro para llegar a Jesús. Su amor es incomparable”.

UN MENSAJE QUE NACIÓ EN 1652 Y HOY CRUZA FRONTERAS
El viaje de esta Virgen no es caprichoso: su presencia recuerda la aparición de 1652 al cacique Coromoto, un encuentro que cambió la historia espiritual de Venezuela y que, junto con Guadalupe, constituye una de las pocas mariofanías con evidencia física aprobada por la Iglesia.
Por eso, cada vez que el retablo llega a una parroquia, escuela u hospital, lo acompañan folletos, medallitas, oraciones… y lágrimas. Barrios entrega cada uno como quien entrega un secreto del cielo: el llamado a convertir el corazón, rezar el Rosario y vivir los primeros sábados.
CARLO ACUTIS Y EL JUBILEO DE LA ESPERANZA: DOS LLAMADOS QUE SE ENCUENTRAN
La Virgen peregrina llegó a Asís en un momento profético: la canonización de Carlo Acutis y el Jubileo de la Esperanza. Dos señales luminosas que apuntan a lo mismo: Dios todavía mueve montañas. Y María, como siempre, va primero.
Hoy, miles siguen su viaje por el mundo. Porque allí donde llega… la fe despierta.









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