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LA PAZ NO ES UN DESEO: ES UNA RESPONSABILIDAD

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 25 dic 2025
  • 2 Min. de lectura
Desde el balcón de San Pedro, el Papa lanzó un mensaje que incomoda: la paz no es un deseo piadoso, es una responsabilidad personal y colectiva. En Navidad, el Niño de Belén vuelve a interpelar a un mundo herido.
León XIV  Bendición Urbi et Orbi
León XIV bendijo y saludo a los fieles que se congregaron en la plaza San Pedro

Desde el balcón central de la basílica de San Pedro, León XIV pronunció una Bendición Urbi et Orbi que no fue protocolar ni complaciente. En la Navidad de 2025, el Papa habló de paz, sí, pero la despojó de sentimentalismo: la presentó como una tarea urgente que exige conversión personal y responsabilidad histórica.


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EL NIÑO QUE DESARMA AL MUNDO

Recordó que Jesús nació sin ser recibido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre. No es una escena romántica: es una denuncia. El Verbo eterno eligió la pobreza y el rechazo para revelar que la paz verdadera no nace del poder, sino del amor que se hace cargo del pecado del mundo. “El nacimiento del Señor es el nacimiento de la paz”, citó a san León Magno, y lo dijo mirando a una humanidad cansada de guerras.



LA RESPONSABILIDAD COMO CAMINO DE PAZ

El mensaje fue claro y exigente: Dios no nos salva sin nosotros. No hay paz sin responsabilidad. No basta acusar a los otros; hay que reconocer las propias faltas, pedir perdón y ponerse en el lugar de quienes sufren. Para el Papa, el corazón perdonado es la condición para superar conflictos —desde los íntimos hasta los internacionales— y construir reconciliación.


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UNA PAZ QUE TIENE NOMBRES Y LUGARES

Enumeró heridas concretas: Medio Oriente, Ucrania, África, Haití, Asia, Oceanía, América Latina. Habló de Gaza, Yemen, refugiados, migrantes, trabajadores explotados, presos olvidados. Allí, dijo, Jesús se identifica hoy. La paz no es un “alto el fuego” momentáneo, sino una “paz silvestre” que brota cuando cesa la agitación del corazón.



LA PUERTA SIEMPRE ABIERTA

Con el Jubileo llegando a su fin, el Papa recordó que Cristo permanece: es la Puerta siempre abierta. La Navidad no condena; salva. En el Niño de Belén, toda herida puede sanar y todo corazón hallar descanso. Y esa paz —insistió— comienza cuando asumimos nuestra parte.

LA PAZ NO ES UN DESEO: ES UNA RESPONSABILIDAD

LA PAZ NO ES UN DESEO: ES UNA RESPONSABILIDAD




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