El Videojuego Jesuita que LE HABLA a tu Vocación: “Gafas que ven lo invisible… y un llamado que nadie esperaba”
- Canal Vida

- 4 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Un videojuego creado por los jesuitas promete revelar “lo que Dios quiere de vos”. Gafas que muestran realidades imposibles, preguntas vocacionales que incomodan y un final que nadie espera. La Compañía de Jesús acaba de lanzar su propuesta más arriesgada.

En los pasillos silenciosos de la Compañía de Jesús de España, donde durante siglos nacieron decisiones que cambiaron la historia del mundo, hoy emerge algo que nadie vio venir: un videojuego vocacional que mezcla física cuántica, espiritualidad ignaciana… y un misterio heredado de un abuelo muerto.
Se llama “Moción. Mira más allá”, y los jesuitas se preparan para lanzarlo en 2026 como una bomba digital que promete encender la pregunta más temida por cualquier joven:¿Qué quiere Dios de mí?

UNA AVENTURA QUE EMPIEZA CON UN OBJETO PROHIBIDO
El protagonista es Samuel, un universitario común… hasta que abre el viejo baúl de su abuelo y encuentra unas gafas imposibles, capaces de mostrar realidades que no existen, caminos que no deberían abrirse y luces que solo se encienden cuando el alma tiembla.
Cuando Samuel se las pone, escucha dentro de sí palabras que no vienen de él:sequedad, claridad, turbación, paz, plenitud.
Son las mociones del Espíritu, las huellas invisibles de Dios que los jesuitas estudiaron por 500 años… ahora convertidas en un videojuego de rol.
UN PROFESOR, UNA ASTRÓNOMA Y UN SACERDOTE: LOS TRES GUÍAS DEL MISTERIO
En esta odisea digital, tres personajes intentan descifrar el poder de las gafas: un profesor de física que habla de universos paralelos, una astrónoma que asegura que “las estrellas también responden”, y un sacerdote que le dice a Samuel la frase que enciende toda la aventura: “No todo lo que ves viene de Dios… pero todo lo que te toca el alma viene de algún lado.”
LA PREGUNTA FINAL
Los jesuitas no crearon un simple juego. Crearon una trampa divina para el corazón inquieto.
Y cuando el jugador llegue al final, tal vez la pantalla pregunte lo inevitable: “¿Qué vas a hacer con lo que viste… y con lo que Dios te mostró?”.









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