El Sacerdote DJ que Hizo Bailar al Mundo con las Palabras del Papa Francisco
- Canal Vida

- hace 5 días
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El DJ más inesperado del mundo volvió a sacudir las redes: un sacerdote portugués mezcló música electrónica con un discurso del Papa Francisco… y el resultado hizo estallar un festival entero. Fe, beats y un mensaje que nadie vio venir.

En una escena que nadie habría imaginado hace una década, un sacerdote vestido con sotana negra, auriculares profesionales y una consola repleta de luces hizo estallar un festival entero. Su nombre: padre Guilherme Peixoto, el cura portugués que se volvió viral al transformar las palabras del Papa Francisco en un remix explosivo que hizo vibrar a creyentes y no creyentes por igual.
Todo ocurrió en Dreamfields 2025, donde miles de jóvenes quedaron paralizados cuando, entre beats de techno melódico, se escuchó la voz inconfundible del Papa: “Jueguen para adelante. Construyan un mundo mejor. Un mundo de hermanos, de justicia, de amor”. El público estalló. Era Francisco, el Pontífice fallecido en abril, vuelto a hablar desde los parlantes… y desde el corazón de un sacerdote DJ.

Peixoto —ordenado en 1999, capellán militar y fanático del fútbol— lleva casi 20 años mezclando música electrónica para evangelizar con un lenguaje que los jóvenes sí escuchan. No es un show: es una misión. Él mismo lo resume así: “Si un sacerdote puede ser DJ, un joven puede seguir amando la fe en cualquier ambiente”.
Su historia es tan improbable como poderosa. Aprendió a mezclar música para pagar las deudas de su parroquia. Terminó en clubes, festivales, misas multitudinarias y, finalmente, en las pantallas del mundo entero. Ya en la Jornada Mundial de la Juventud 2023, en Lisboa, había logrado otra hazaña: despertar a un millón de jóvenes a puro techno con versiones electrónicas del Aleluya, el Gloria y frases de Francisco, Juan Pablo II y hasta la encíclica Laudato Si.

Hoy, con casi 200.000 "me gusta", su remix con palabras del Papa Francisco es más que un fenómeno musical: es un puente entre la Iglesia y la generación que parecía perdida. Y si algo demostró, es esto: la fe también puede sonar a 128 BPM.









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