El poder oculto de una frase sencilla: “Sagrado Corazón, en Vos confío”
- Canal Vida

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Una frase breve, repetida millones de veces, está cambiando la forma de atravesar el miedo, la ansiedad y la angustia. No es magia ni superstición. Es una jaculatoria simple que muchos descubren recién cuando todo duele.

No es una consigna motivacional ni una frase bonita para repetir sin pensar. Tampoco es magia. Sin embargo, miles de personas aseguran que estas pocas palabras —“Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío”— les devolvieron la paz cuando la ansiedad, el miedo o la angustia parecían ganar la batalla.

La Iglesia llama a este tipo de oración jaculatoria. Es decir, una oración breve, intensa y repetida, que se lanza al corazón de Dios como un suspiro del alma. No necesita silencio prolongado ni momentos ideales. Puede decirse en medio del caos, del trabajo, del dolor o de la preocupación. Justamente ahí está su fuerza.
Una religiosa de las Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús lo explicó con una imagen simple y profunda: cuando confiamos todo al Corazón de Jesús, las preocupaciones dejan de girar sin control en la mente y se convierten en “ocupaciones” entregadas a Dios. Ya no las cargamos solos. Ya no las rumiamos. Las soltamos.
El problema —advierte la hermana— no es tener dificultades, sino darles vueltas sin descanso. La mente no se puede vaciar, pero sí se puede redirigir. Y cada vez que aparece el pensamiento que inquieta, la jaculatoria actúa como un ancla: “Sagrado Corazón, en Vos confío”. Una y otra vez.
Por eso la define como un “arma espiritual muy grande”. No porque elimine los problemas de golpe, sino porque cambia el lugar desde donde los enfrentamos. Ya no desde el miedo, sino desde la confianza. Ya no desde el control, sino desde el abandono.
Los testimonios abundan: familias atravesando enfermedades graves, decisiones laborales imposibles, crisis económicas, noches sin dormir. Muchos coinciden en lo mismo: cuando dejaron de pelear solos y se “cobijaron” en el Corazón de Jesús, algo cambió por dentro. Y, muchas veces, también por fuera.
En tiempos de ruido, ansiedad y urgencia, esta pequeña jaculatoria se vuelve un refugio silencioso. Una puerta siempre abierta. Un recordatorio simple y poderoso: No estás solo. Confiá.
El poder oculto de una frase sencilla: “Sagrado Corazón, en Vos confío”









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