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  • Foto del escritorCanal Vida

El deseo, señala el camino hacia Dios

Francisco, en la catequesis sobre el discernimiento, continuó explicando los elementos constitutivos y reflexionó sobre el "deseo", que lo calificó como la brújula que nos guía al Señor.
 

“El deseo es la brújula para entender dónde me encuentro y dónde estoy yendo”, indicó el Papa Francisco en la audiencia general de esta mañana ante una multitud que se congregó en la plaza San Padre para escuchar la catequesis sobre el discernimiento, y agregó que quien “jamás desea” es una persona “estática, tal vez enferma, casi muerta”.


“La queja es casi un pecado, porque no deja crecer el deseo.”

Luego de la oración y el conocimiento de sí mismo, el Pontífice abordo en su ciclo de catequesis el “deseo”, y destacó que si bien el discernimiento es una forma de búsqueda, éste nace de algo que nos falta, “y los maestros espirituales lo indican con el término ‘deseo’”. “En la raíz, es una nostalgia de plenitud que no encuentra nunca plena satisfacción, y es el signo de la presencia de Dios en nosotros”, señaló el Santo Padre.

 
 

El deseo no son las ganas del momento, la palabra proviene del término latín, de-sidus, literalmente “la falta de la estrella”, la falta del punto de referencia que orienta el camino de la vida; esta evoca un sufrimiento, una carencia, y al mismo tiempo una tensión para alcanzar el bien que falta.


“El deseo te hace fuerte, te da valor, te hace ir adelante siempre porque tú quieres llegar a eso: Yo deseo esto.”

“El deseo entonces es la brújula para entender dónde me encuentro y dónde estoy yendo, es más, es la brújula para entender si estoy detenido o estoy caminando, una persona que jamás desea, es una persona estática, tal vez enferma, casi muerta, manifestó el Papa.




RECONOCER AL DESEO

Si bien es necesario estar atentos para darse cuenta si es un deseo o no, surge de la sinceridad, “sabe tocar en profundidad las cuerdas de nuestro ser, por eso no se apaga frente a las dificultades o a los contratiempos”.


La búsqueda ocupa cada vez más nuestros pensamientos y nuestras acciones, hasta que estamos dispuestos a hacer cualquier sacrificio para apaciguarlo. Obstáculos y fracasos no sofocan el deseo, al contrario, lo hacen todavía más vivo en cada persona.


Catequesis del Papa Francisco sobre el "deseo".


Del mismo modo, explicó que a diferencia de las ganas o de la emoción del momento, el deseo dura en el tiempo y tiende a concretizarse.


Marca un objetivo y conlleva una responsabilidad para poder cumplirlo. Por ejemplo si el deseo es adquirir una profesión, la persona tendrá que estudiar durante años, dar prioridades para alcanzar la meta.


“El deseo te hace fuerte, te da valor, te hace ir adelante siempre porque tú quieres llegar a eso: Yo deseo esto”, expresó el sucesor de Pedro.

 
 

LAS QUEJAS NO DEJAN CRECER EL DESEO

Francisco advirtió de tener cuidado con las quejas, porque son el veneno del alma, porque no hacen crecer las ganas de seguir.


“Si te encuentras en la queja, ten cuidado, es casi un pecado, porque no deja crecer el deseo”, aseguró.

 
 

DIOS AYUDA A CONOCER EL DESEO

El vicario de Cristo dijo que, muchas personas sufren porque no saben qué quieren hacer con su vida; probablemente nunca tomaron contacto con su deseo profundo. De aquí el riesgo de trascurrir la existencia entre intentos y expedientes de diversa índole, sin llegar nunca a ningún lado, o desperdiciando oportunidades valiosas. Y así algunos cambios, aunque queridos en teoría, nunca son realizados cuando se presenta la ocasión.

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