El actor que conquistó Hollywood… y nunca suelta el rosario
- Canal Vida
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En el corazón de Hollywood, donde la fama suele reemplazar la fe, un actor decidió aferrarse a algo mucho más poderoso que un premio: su rosario. Martin Sheen revela cómo sobrevivió a sus demonios gracias al amor de Dios.

En un mundo donde la fama suele apagar la fe, Martin Sheen sorprende con una confesión que desarma cualquier cliché: “Cuando alguien me pregunta cómo enfrento los problemas diarios de la vida, respondo: no me separo del rosario”.
Ramón Antonio Gerardo Estévez Phelan —su verdadero nombre— eligió llamarse Martin Sheen en honor al arzobispo Fulton J. Sheen, que actualmente va camino a los altares. No fue un simple gesto artístico. Fue una señal. Una raíz. Una identidad que nunca quiso perder, incluso cuando el éxito lo llevó a protagonizar películas icónicas como Apocalypse Now o The Way.

Pero detrás del brillo de Hollywood hubo sombras profundas: luchó durante años contra el alcoholismo. Su matrimonio sufrió. Su familia también. Ni la fama ni el dinero pudieron salvarlo del vacío.
“Ese día era mi cumpleaños 36 y estaba bebiendo desde la mañana”, confesó al recordar la escena más cruda de Apocalypse Now, cuando su personaje golpea un espejo. “No era mi personaje. Era yo peleando con mis demonios”, aseguró.
El punto de quiebre llegó con un infarto. Fue allí donde decidió volver a sus raíces católicas. “Regresé a la fe de mis padres”, dijo. Y desde entonces, el rosario se convirtió en su compañía constante.
No se trata solo de palabras. Martin Sheen lleva comida a familias necesitadas, visita enfermos, lava platos en hospicios y defendió públicamente a inmigrantes y personas sin hogar. Recibió la prestigiosa Medalla Laetare por su testimonio de vida cristiana.
En una industria que idolatra el ego, Sheen insiste en algo contracultural: “Cuando el prójimo necesita ayuda, no esperes a Dios”.
Y mientras muchos actores exhiben premios, él sostiene discretamente un rosario. Porque, para él, el camino de la vida es demasiado difícil para recorrerlo solo.
El actor que conquistó Hollywood… y nunca suelta el rosario





