¿POR QUÉ JESÚS SE BAUTIZÓ… SI NO TENÍA PECADO?
- Canal Vida

- 15 ene
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Jesús no tenía pecado. No necesitaba conversión. Y, sin embargo, entró en el Jordán como uno más. El Bautismo del Señor es un gesto que desconcierta, revela quién es Dios y cambia para siempre la forma de entender la fe.

A pocos días de haber celebrado la Solemnidad del Bautismo del Señor, una pregunta vuelve a inquietar a muchos creyentes —y también a quienes miran la fe desde lejos—: ¿por qué Jesús se bautizó, si no necesitaba conversión? La respuesta no es simple… y es mucho más profunda de lo que parece.
El Bautismo de Jesús en el río Jordán no fue un gesto simbólico menor ni un acto protocolar. Fue un escándalo silencioso. Juan Bautista predicaba un bautismo para los pecadores, y sin embargo, el Santo de Dios se pone en la fila como uno más. No desde arriba. No desde la distancia. Desde adentro.

Jesús entra en las aguas no para ser purificado, sino para cargar con nuestra fragilidad. Como afirma el Catecismo, acepta ser contado entre los pecadores e inaugura su misión como Siervo doliente, anticipando el bautismo de su propia muerte. Dios no huye del barro humano: se sumerge en él para redimirlo.
En ese instante decisivo, Jesús deja claro algo fundamental: la salvación no llega desde la superioridad moral, sino desde la cercanía radical. El Mesías no señala con el dedo; se arremanga, baja al Jordán y abre un camino nuevo.
Además, en ese momento se revela el misterio de la Trinidad: el Hijo en el agua, el Espíritu descendiendo como paloma, y la voz del Padre proclamando: “Este es mi Hijo amado”. El Bautismo de Jesús no solo inicia su misión pública: revela quién es Dios y cómo ama.
Pero hay más. Al santificar las aguas, Jesús anticipa nuestro propio bautismo. Nos recuerda que no somos cristianos por costumbre, sino por identidad. Hijos amados, ungidos por el Espíritu, enviados al mundo.
Jesús se bautizó no porque lo necesitara. Se bautizó por nosotros. Para que nadie vuelva a creer que Dios está lejos cuando el agua se vuelve turbia.
¿POR QUÉ JESÚS SE BAUTIZÓ… SI NO TENÍA PECADO?









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