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Más de medio siglo controlando la fertilidad de la mujer

El 23 de junio de 1960 era aprobada, en los Estados Unidos, la venta para ser usada como anticonceptivo de una píldora que llegaría a ser famosa en la historia humana.
 

Se cumple el 62 años de la aprobación de la venta de la píldora anticonceptiva, y vale la pena hacer un breve recorrido sobre las etapas que llevaron a la habilitación, sobre el significado que tuvo y sigue teniendo en la vida de millones de personas, y sobre las consecuencias.



CONTRA LA NATURALEZA

La idea de controlar la fertilidad de la mujer para evitar embarazos es muy antigua y tuvo diversas modalidades en el pasado.


Con los progresos en los últimos cien años en la medicina y en la biología, lo que llevó a un mayor conocimiento sobre el ciclo femenino, fue posible iniciar un trabajo de investigación para conseguir técnicas anticonceptivas con las que se buscaba bloquear la ovulación de la mujer o modificar las paredes del útero en orden a impedir la anidación de un embrión en sus primeras fases de desarrollo.



LOS PRINCIPALES RESPONSABLES

Toda investigación requiere, desde luego, una serie de inversiones económicas y el apoyo de personas interesadas en conseguir resultados eficaces.


Para lo que ocurrió en 1960 podemos recordar, entre otros, los nombres de Margaret Sanger, Gregory Pincus, Min Chueh Chang y John Rock, todos ellos estadounidenses.


A inicios del año 1951, Margaret Sanger pudo encontrarse en una cena con Gregory Pincus, bajo la invitación de Abraham Stone. La cena fue el paso para que la asociación Planned Parenthood Federation of America (PPFA) se comprometiese a financiar estudios para encontrar y producir un anticonceptivo hormonal para uso de las mujeres. La investigación estaba en marcha.



“BLOQUEO” EN LOS OVARIOS

Los primeros resultados permitieron preparar una píldora en 1955, que luego recibió el nombre comercial de Enovid, que se basaba en una combinación estro-progestínica, en la que se mezclaban mestranol (150 microgramos) y norethynodrel (10 miligramos), aunque luego las cantidades de ambas sustancias fueron rebajadas.


Tal combinación controlaba la producción de algunas hormonas femeninas hasta el punto de provocar en los ovarios una situación de "bloqueo". De este modo, no se producía la ovulación, y así la mujer permanecía temporalmente en situación de esterilidad.



EXPERIMENTACIÓN CON MUJERES LATINAS

Del laboratorio se pasó en seguida a la fase de experimentación sobre mujeres que iniciaron en 1956 en Puerto Rico, y el año siguiente en Haití y en Ciudad de México.


Fue en el primer país donde se notaron efectos negativos de importancia entre las mujeres que participaron en los diferentes experimentos. Ello no fue suficiente para detener la fuerza de la propaganda, que lanzó a la prensa la idea de que la píldora Enovid era un anticonceptivo eficaz y seguro.



PERMISO PARA COMERCIALIZARLA

En un ambiente de presiones y de expectativas crecientes, la Food and Drug Administration (el organismo de Estados Unidos que da los permisos necesarios para vender y usar productos farmacéuticos) dio en 1957 la luz verde al uso de Enovid, no como anticonceptivo, sino como fármaco para regular la menstruación.


Tres años después, el 23 de junio de 1960, la píldora recibía el permiso para ser vendida explícitamente como anticonceptivo oral. De este modo, en Estados Unidos empezaba una revolución que iba a incidir profundamente en la vida de millones de mujeres de todo el planeta.



CUESTIONES ÉTICAS PENDIENTES

¿Cuál era la "novedad" que se iniciaba con este producto? Para algunos, la píldora abría un horizonte insospechado para la vida de la mujer, al permitirle hacer infecundas las relaciones sexuales según sus propios deseos. En otras palabras, la mujer llegaba a conseguir una situación que hasta ahora era solo "privilegio" del varón: ejercer su sexualidad sin el "peligro" de la llegada de un hijo, sin quedar embarazada.


En realidad, la píldora no era una simple "conquista", pues quedaban pendientes una serie de cuestiones éticas que no podían quedar de lado. ¿Es la fertilidad un asunto privado? ¿Hay que considerar la llegada de una nueva vida como un "peligro" o como una simple opción que depende simplemente de los deseos de la mujer o de quienes influyen sobre ella? La nueva píldora, ¿es una auténtica "medicina" o un producto que no cura, sino que altera el buen funcionamiento del cuerpo femenino? ¿Cuáles son las consecuencias, a corto y a largo plazo, de un bombardeo hormonal que la mujer provoca dentro de su organismo para controlar su fecundidad? ¿Surgen repercusiones familiares y sociales a la hora de hacer más "fácil" el uso de técnicas anticonceptivas?


En el 1960 iniciaba, para algunos, una nueva época de la humanidad. El hombre comenzaría a servirse de un elemento más para manipular la vida humana que solamente a Dios pertenece.


(Forum Libertas / Adaptado Canal Vida)

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