León XIV clama por Jamaica: "Rezo por los que perdieron todo, y por los que viven horas de angustia"
- Canal Vida

- 29 oct 2025
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Mientras Jamaica intenta levantarse tras el huracán Melissa, el Papa pidió oraciones y ayuda concreta para las víctimas. Desde el Vaticano, expresó su cercanía a los desplazados y llamó a no olvidar a quienes sufren “horas de ansiedad y preocupación”.

El huracán Melissa, de categoría 5, dejó tras su paso una estela de destrucción que la historia del Caribe difícilmente olvidará. En medio del caos, la Iglesia en Jamaica se alza como la voz de un pueblo que resiste entre escombros, rezos y lágrimas.
Desde Kingston, el presidente de la Comisión de Comunicaciones de la Arquidiócesis Católica, Fabian G. Brown, envió un mensaje que resonó como un clamor: “Confiamos en la caridad, el amor y el apoyo de nuestros hermanos y hermanas, tanto cercanos como lejanos”.
Las cifras son desoladoras: miles de viviendas devastadas, escuelas y hospitales en ruinas, comunidades enteras aisladas. Más de 800 refugios albergan a familias que lo perdieron todo. En las parroquias, los sacerdotes improvisan comedores y centros de acogida, mientras los fieles elevan oraciones bajo techos rotos y paredes agrietadas.

Pero, en medio del desastre, el mensaje de la Iglesia no es de derrota, sino de esperanza viva. “Tan resilientes somos como pueblo, que tenemos fe en que podremos levantarnos incluso con más fuerza”, aseguró Brown, recordando que la fe es el único cimiento que no se quiebra.
La Iglesia en Jamaica implora al mundo mantener la mirada sobre el Caribe, no solo por la emergencia inmediata, sino por la reconstrucción que vendrá. “Sigamos orando por nuestros hermanos y ofreciéndoles apoyo en lo que podamos”, pidió el portavoz.
EL PAPA QUE NO OLVIDA A LOS NECESITADOS
Durante la audiencia general de este miércoles, León XIV dedicó un emotivo mensaje a Jamaica, sacudida por la furia del huracán Melissa. Aseguró su cercanía espiritual a quienes perdieron la vida y a las familias desplazadas, elevando su oración “por quienes viven horas de ansiedad y preocupación”.
Asimismo, instó a las autoridades civiles a redoblar esfuerzos y agradeció a las comunidades cristianas y organizaciones de voluntariado por su ayuda constante, recordando que “la verdadera fe se mide en la compasión con los que sufren”.
Entre ruinas y rezos, la cruz sigue en pie. Y bajo su sombra, un pueblo que no se rinde.









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