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  • Foto del escritorCanal Vida

Fronteras de la muerte: dolor del Papa por el fallecimiento de más 100 migrantes

En los últimos días Melilla (España), Texas (Estados Unidos) y Libia fueron el centro de atención por la muerte de más de un centenar de personas que intentó escapar de la miseria que vivía en sus países.
 

Llanto, dolor, desprotección. Es lo que vivieron en las últimas semanas cientos de migrantes y familiares en distintas partes del mundo que fueron víctimas de la exclusión y egoísmo de una parte de la sociedad.


El tratar de dejar atrás la pobreza, la desesperación de no poder alimentar a los hijos y buscar una esperanza en otro país tuvo un saldo negativo en Melilla (España) con 23 muertos, 53 víctimas fatales en Texas (Estados Unidos) y otras 50 en la costa de Libia.


“Oremos juntos por estos hermanos que han muerto mientras perseguían la esperanza de una vida mejor; y para que el Señor nos abra el corazón y estas desgracias no sucedan de nuevo”, subrayó el Papa Francisco en un tuit en referencia a las muertes que se registraron de centroamericanos y africanos que querían escapar de la indigencia.



RESPETAR LA DIGNIDAD HUMANA

La tragedia de Melilla, en la frontera entre Marruecos y España, descrita como "una carnicería", tuvo lugar el 24 de junio: debido al aplastamiento que siguió al intento de entrada de unos 1500 inmigrantes africanos en el enclave español, 23 personas murieron aplastadas.


La brutal reacción de rechazo de las fuerzas policiales de Rabat fue el centro de la polémica y de las protestas del gobierno argelino contra Marruecos, al que acusó de desempeñar un papel policial en la defensa de las fronteras de la Unión Europea.


El uso indiscriminado de la fuerza fue condenado por la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea, que en un comunicado pidió una investigación independiente y reitera la necesidad de una gestión adecuada de los derechos de los migrantes y refugiados con la identificación de los solicitantes de asilo legítimos.



MASACRE EN TEXAS

Un camión se convirtió la semana pasada en el ataúd de 53 personas que dejaron abandonadas a 240 kilómetros de la frontera con México.


Estaban todos apiñados en el vehículo a una temperatura de unos 40 grados. En las investigaciones que se están llevando a cabo, encomendadas al Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, se produjeron tres detenciones de otras tantas personas cuya implicación en la que se considera la peor de las tragedias perpetradas por los traficantes de personas en suelo estadounidense es aún desconocida.


El camión había estado estacionado con 67 personas en su interior. Entre los muertos había 27 personas de México, 14 de Honduras, siete de Guatemala y dos de El Salvado.



La tragedia ocurrió en un momento en que enormes cantidades de migrantes estuvieron llegando a Estados Unidos, muchos de ellos corriendo riesgos al cruzar ríos y canales caudalosos, y también desiertos. Hubo casi 240.000 detenciones de migrantes en mayo, un tercio más que hace un año.


Cabe indicar que los traficantes de humanos le cobran a los migrantes entre 8.000 y 10.000 dólares por persona para cruzar la frontera de manera ilegal. Una vez en suelo norteamericano son “colocados” en vehículos pequeños para que los trasladen a sus destinos en distintas partes de ese país.



AHOGADOS EN EL MEDITERRÁNEO

Una pequeña embarcación inflable se hundió la semana pasada en el Mediterráneo frente a la costa de Libia, dejando al menos 30 personas muertas, incluyendo mujeres y niños.


Las autoridades libias dijeron que hallaron los cadáveres de 20 migrantes más que murieron de sed en el desierto cerca de la frontera con Chad.


Las muertes son las últimas tragedias relacionadas con migrantes que usan Libia como punto de tránsito en una travesía peligrosa hacia Europa.

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