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Francisco, la esperanza en tiempos difíciles

Jorge Bergoglio hace diez años se convirtió en el líder de los católicos en un momento de profundo cambio, enfrentó críticas y oposición, pero mantuvo su visión de una Iglesia más comprometida con el mundo y sus necesidades.
 

Francisco oficio su última Santa Misa en Paraguay en el parque Ñu Guasú ante más de un millón de fieles.


Por Juan Marinangeli

En un mundo en el que las crisis políticas, económicas y sociales parecen no tener fin, y en el que la desigualdad y la injusticia son moneda corriente, la figura del Papa Francisco se erige como una luz de esperanza en el horizonte. En estos diez años de pontificado demostró que es posible una Iglesia más abierta, cercana a los humildes y comprometida con la justicia social.


Desde el inicio de su pontificado dejó claro que su enfoque sería diferente al de sus predecesores. Abordó temas que durante mucho tiempo fueron considerados tabúes dentro de la Iglesia, como la homosexualidad, el aborto y la pederastia. Llamó a la Iglesia a ser más humilde y a acercarse a los pobres y marginados.



CONTRA LOS SACERDOTES ABUSADORES

Una de las reformas más destacadas del pontificado fue la creación de una comisión para abordar el problema de la pederastia en la Iglesia. La entidad tenía como objetivo investigar los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y buscar formas de prevenirlos en el futuro.


Si bien la comisión se disolvió en 2018, su creación fue un paso importante en la lucha contra este flagelo y envió un mensaje claro a los responsables de los abusos.



A FAVOR DE LOS NECESITADOS

El Papa también abordó temas sociales y políticos, como la migración, la crisis ambiental y la lucha contra la pobreza.


En este sentido, fue muy crítico con los países ricos y con el sistema económico que favorece a las élites en detrimento de los más pobres. Llamó a la solidaridad entre los pueblos y a la construcción de una sociedad más justa y fraterna.



HUELLA IMBORRABLE

En su visita al Paraguay en 2015, el Santo Padre dejó una huella imborrable en el país. Durante su estancia, destacó la necesidad de la unidad y solidaridad en la sociedad paraguaya, en especial en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.


También hizo un llamado a la protección del medio ambiente y a la promoción de la justicia social.


Francisco trajo al país su mensaje de la fe y la esperanza a los más humildes.


Francisco recorrió varios lugares emblemáticos del país, como la basílica de Nuestra Señora de los Milagros en Caacupé, donde celebró una misa multitudinaria. Visitó el hogar gestionado por las Misioneras de la Caridad, donde se reunió con ancianos y enfermos.


En su última misa oficiada en el Parque Ñu Guasú llamó a la unidad y fraternidad entre los pueblos de América Latina, destacando la importancia de la fe y la esperanza en tiempos difíciles.


La visita fue un acontecimiento histórico para el país y toda la región, y dejó un legado de esperanza, solidaridad y justicia social en la sociedad paraguaya.


Pero más allá de sus reformas y de su visita a Paraguay, el legado de Francisco se extiende por todo el mundo. En sus encíclicas y cartas apostólicas afrontó temas que son cruciales para la humanidad en estos tiempos: el cuidado del medio ambiente, la protección de los más vulnerables, la lucha contra la pobreza y la exclusión social, la necesidad de una renovación de la política y de la economía, y la promoción de la justicia y la paz.


La presencia de Francisco en Paraguay fue un bálsamo para la sociedad. Tuvo un encuentro con los fieles en estadio León Condou.


El Papa enfatizó la importancia de la solidaridad entre las personas y las naciones, y llamó a un diálogo intercultural e interreligioso para construir puentes de entendimiento y cooperación. Su ejemplo de humildad y sencillez fue un modelo para muchos líderes mundiales y una inspiración para la sociedad.



PILOTO DE TORMENTA

Jorge Bergoglio lideró la Iglesia en un momento de profundo cambio, enfrentando los desafíos de la secularización, la crisis de vocaciones y el escándalo de abuso sexual.


Su llamado a una Iglesia más abierta y cercana a los pobres fue recibida con entusiasmo por muchos católicos, pero también generó resistencia entre aquellos que se aferran a la tradición y al statu quo.


En este sentido, el Pontífice enfrentó críticas y oposición, pero mantuvo su visión de una Iglesia que se compromete con el mundo y sus necesidades.


Su estilo de liderazgo y su apertura al diálogo y al cambio fueron un aliento para muchos que anhelan una Iglesia más relevante y comprometida.


Los diez años del pontificado de Francisco fueron un tiempo de transformación y renovación para la Iglesia católica y para el mundo en general. Su llamado a una Iglesia más abierta y cercana a los humildes, su defensa del medio ambiente y de los derechos humanos, y su compromiso con la justicia y la paz, resonaron en todo el mundo e inspiraron a muchos a trabajar por un futuro más justo y solidario. A medida que la Iglesia y el mundo enfrentan nuevos desafíos, el legado de Francisco nos recuerda la importancia de mantenernos fieles a los valores de justicia y solidaridad que él representó en su primera década como Papa.

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