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Cristo nos abre el camino hacía Dios

Francisco, antes del Regina Coeli, reflexionó sobre el don del Espíritu recibido de Jesús, y subrayó que por el Paráclito "se hace cercanos a todos".
 

El Papa Francisco desde una ventana del Vaticano le habla a los fieles congregados en la plaza San Pedro. (Fotografía: Vatican Media)


“Antes de subir al cielo: primero anuncia el don del Espíritu y luego bendice a los discípulos”, indicó el Santo Padre sobre la lectura del Evangelio de san Lucas ( 24, 46-53) recordando, ante una plaza San Pedro colmada de fieles, que hoy en Italia y en muchos países se celebra la Ascensión del Señor.


“Al subir al cielo, Jesús, en lugar de permanecer cerca de unos pocos con su cuerpo, se hace cercano a todos con su Espíritu.”


NUNCA ESTAMOS SOLOS

Reflexión del Santo Padre antes del Regina Coeli.


Francisco afirmó que el Señor “sube al cielo, pero no nos deja solos”, al contrario, “precisamente al ascender al Padre asegura la efusión de su Espíritu”.


“El amor de Jesús por nosotros también se puede ver en esto: la suya es una presencia que no quiere restringir nuestra libertad. Al contrario, nos hace un espacio, porque el verdadero amor siempre genera una cercanía que no aplasta, sino que nos hace protagonistas”, destacó.


Por esta razón, aseguró el Pontífice, “al subir al cielo, Jesús, en lugar de permanecer cerca de unos pocos con su cuerpo, se hace cercano a todos con su Espíritu”.



BENDECIDO POR EL SEÑOR

De la segunda acción del Señor, el Papa dijo que levantó las manos para bendecir a los apóstoles, con “un gesto sacerdotal”, puesto que “Dios, desde los tiempos de Aarón, había confiado a los sacerdotes la tarea de bendecir al pueblo”.


De manera que, explicó Francisco, “el Evangelio quiere decirnos que Jesús es el gran sacerdote de nuestra vida”, que “sube al Padre para interceder por nosotros, para presentarle nuestra humanidad”.


“Así, ante los ojos del Padre, están y estarán siempre, con la humanidad de Jesús, nuestras vidas, nuestras esperanzas, nuestras heridas. Así, al hacer su ‘éxodo’ al cielo, Cristo ’nos abre camino’, va a preparar un lugar para nosotros y, desde ahora, intercede por nosotros, para que siempre estemos acompañados y bendecidos por el Padre”, subrayó.

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